La mañana del peor atentado terrorista de la historia de Estados Unidos, Zohran Mamdani tenía 9 años y asistía al segundo día de clase en un colegio privado del Upper West Side de Manhattan. Al conocer la noticia, la profesora se llevó a Mamdani para hablar con él en privado. Le dijo, según el testimonio de este, que había sucedido algo y que se preparara para el potencial abuso escolar. Ese día su padre lo recogió pronto, y ambos se fueron caminando por una ciudad en estado de shock, en la que se había marcado, bruscamente, el curso del siglo XXI.
La advertencia de la profesora fue acertada. Las agresiones físicas y verbales contra estadounidenses de confesión islámica, y los ataques a mezquitas, proliferaron; el FBI, el Gobierno federal y la Policía de Nueva York crearon programas de vigilancia a gran escala centrados, muchas veces sin sospechas concretas, en los musulmanes. Mamdani ha compartido algunos incidentes de los que fueron víctimas él y su familia.
25 años más tarde, Mamdani es el primer alcalde musulmán que ha tenido la Gran Manzana, el primero abiertamente socialista y el más joven en un siglo. Una serie de hitos que testimonian la flexibilidad de la ciudad estadounidense más diversa y populosa. Con todo, la sombra de las malogradas Torres Gemelas sigue siendo alargada, y un coro de voces ha exigido, con diferentes niveles de estridencia, que Mamdani no esté presente en la ceremonia del aniversario.













