A la enorme magnitud de la tragedia del 11 de septiembre del 2001, le siguió un día después, la fecha del 12 en el calendario, que se consideró la de la esperanza en Estados Unidos. A pesar de todas las discrepancias políticas, sociales y económicas, de la separación por razas o religiones, la nación se unificó en el dolor y la esperanza de la reconstrucción y la resiliencia para denegar el éxito de los terroristas.Hubo un sinfín de discursos en los que se ensalzaba ese espíritu de la vuelta a empezar, como si fuera una luz entre las tinieblas que dejó la destrucción (ceniza, polvo, chatarra), simbolizada en la caída del monumento al capitalismo que representaban las Torres Gemelas del bajo Manhattan.Esa conciencia de unidad duró poco, como diría Dashiell Hammett. Desapareció como desaparece el puño al abrirse la mano. Había una herida muy profunda por los cerca de 3.000 muertos, muchos de ellos todavía no hallados o no identificados entre los escombros recuperados del World Trade Center de Nueva York, y un dedo de culpabilidad que señalaba a los musulmanes, fueran árabes o del sur de Asia. Si se rasca un poco la superficie, esa herida todavía supura, como los certifican estos días vísperas del 25 aniversario que se conmemora este viernes.Pese a todo lo que se habla sobre reconstrucción, la islamofobia sigue vigente, como ha experimentado MamdaniUn niño llamado Zohran Kwame Mamdani (su nombre completo y tal como él se presenta), tenía nueve años aquella lúgubre jornada y hacía casi tres que era vecino de la ciudad, a donde sus padres (él profesor y la madre cineasta) se mudaron, tras haber nacido en Uganda y haber residido en Ciudad del Cabo (Sudáfrica).Aquel niño, ya crecido y cumplidos los 34, ganó las elecciones locales el pasado noviembre y en enero juró como el primer alcalde musulmán de Nueva York. Mamdani ha hablado previamente de cómo se produjo una reacción islamófoba después de los atentados del 11-S y de cómo los prejuicios contra los musulmanes se habían convertido en un hecho cotidiano para los musulmanes estadounidenses. “Fue un día terrible que también supuso, para muchos neoyorquinos, el momento en que fueron señalados como el otro”, declaró al The New York Times en el 2025.Y a pesar de todo lo que se habla sobre reconstrucción, de que “la vida se ha demostrado más fuerte que la muerte”, como les gusta teorizar a columnistas conservadores, la islamofobia sigue vigente, como el propio Mamdani está experimentando en primera persona a costa de esos atentados.Frank Siller, presidente y director ejecutivo de la Fundación Tunnel to Towers, a la izquierda, señala una bandera hecha de acero auténtico recuperado de las torres del World Trade Center Mark Schiefelbein / Ap-LaPresseRudy Giuliani, el llamado alcalde de América por su supuesto protagonismo aquel 11 de septiembre, y cuyo prestigio ha caído al abismo como alcalde (por su cuestionada reacción a los atentados o la persecución racista de neoyorquinos durante sus mandatos entre 1994 al 2001) y como político que ha galvanizado al falso robo electoral a Donald Trump, se ha encargado de ser la voz pública contra el demócrata socialista que obtuvo la vara de mando gracias al apoyo mayoritario de los ciudadanos.En una entrevista con Newsmax, le preguntaron a Giuliani si Mamdani debería abstenerse de asistir a la ceremonia de este viernes. “Bueno, no hay ninguna duda de que debería no asistir”, respondió.En su diatriba, llena de argumentos confusos, el veterano ultraconservador profirió insultos y estableció comparaciones sin fundamento. Pareció hacer paralelismos entre la fe de Mamdani y los secuestradores del 11-S, que actuaron siguiendo las órdenes extremistas de Osama bin Laden, el líder yihadista y terrorista que murió a manos de las fuerzas estadounidenses durante la presidencia de Barack Obama, diez años después.Hay organizaciones y autoridades que han salido en defensa del alcalde, quien ha comunicado que irá a la conmemoraciónGiuliani sostuvo que Mamdani formaba parte de “un complot islámico mundial para dominar el mundo occidental”. Y añadió que “demasiados estadounidenses caen en esa propaganda islámica, y esa es la razón por la que están apoderándose de determinadas partes de Estados Unidos y de determinadas partes de Europa”.“La realidad es que esta ceremonia es para las familias y para que Estados Unidos recuerde históricamente lo ocurrido”, añadió Giuliani. “Haber perdido amigos allí y estar muy cerca de muchas de las familias hace que me ofenda que él vaya”, añadió finalmente.La invectiva, que ha recibido el apoyo de otros políticos republicanos (como George Pataki, gobernador del estado de Nueva York en el 2001), no surge de la mente de un hombre de 82 años que en ocasiones parece haber perdido en parte la lucidez. No. El origen se halla en una campaña de recogida de firmas iniciada este verano entre familiares y víctimas que teóricamente este miércoles había superado las 102.000 rúbricas para solicitar que Mamdani no acuda al homenaje del 11-S.La iniciativa cuenta con el apoyo de la organización September Mission, fundada por Monica Iken, cuyo marido falleció en los atentados cuando trabajaba en la planta 84 de la torre gemela sur. Despreciando a un cargo electo como el alcalde, afirma que “no sé por qué se muestra tan inflexible con esto cuando lo único que le pedimos es que nos respete de 7 a 11 de la mañana”. Iken le pide que no vaya a “un lugar sagrado y venerado”.Como otros líderes de esta iniciativa, Iken señala que la oposición no es política, ni tampoco el resultado de la presión de los lobbies judíos más conservadores de la ciudad. Simplemente, dice, que las familias se sientan cómodas y no haya protestas. Hay que señalar que también hay organizaciones y autoridades que han salido en defensa de la presencia de Mamdani, que para eso es el alcalde. Y él ya ha comunicado que irá a la conmemoración.En la polémica cuenta también que algunas familias hayan criticado a Mamdani por contratar al abogado Ramzi Kassem, quien representó en 2014 a un terrorista de Al Qaeda detenido en Guantánamo, como su principal asesor jurídico. “Es ahora cuando contrata a personas como Ramzi Kassem… Eso es a lo que nos oponemos”, afirmó Cheri Sparacio, otra de las promotoras de la oposición al alcalde que perdió a su marido en el atentado.