Si bien la inflación de agosto se desaceleró frente a julio y los alimentos se movieron a la par del nivel general (1,7%), la canasta básica alimentaria (CBA), que determina el umbral de la indigencia, y la canasta básica total (CBT), utilizada para medir la pobreza, se encarecieron por encima del promedio, y aumentaron un 2,6% en el mes.Con esas variaciones, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), una familia tipo de cuatro integrantes –compuesta por un varón de 35 años, una mujer de 31, un hijo de seis y una hija de ocho– necesitó ingresos por $1.605.497 para no quedar por debajo de la línea de pobreza. En tanto, para no ser considerado indigente, ese mismo hogar requirió $726.469.En términos nominales, el umbral de pobreza para esa familia aumentó $40.781 respecto de julio, cuando se había ubicado en $1.564.716. La línea de indigencia, en tanto, sumó $18.453 frente a los $708.016 del mes anterior.Por su parte, para un adulto equivalente, la referencia que utiliza el organismo estadístico para realizar el cálculo, la línea de indigencia quedó en $235.103 mensuales y la de pobreza alcanzó los $519.578. En julio, esos valores habían sido de $229.131 y $506.381, respectivamente.En la comparación interanual, la canasta alimentaria se encareció 39,6% y la total, 38,3%. En los primeros ocho meses de 2026, la CBA acumuló una suba de 23,2%, frente a un incremento de 22,7% de la CBT.En todas estas mediciones, las canastas crecieron por encima de la inflación, cuyas variaciones fueron de 33,5% (interanual) y 21,3% (en lo que va de 2026).El economista Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, señaló que la canasta básica alimentaria se mantiene creciendo al 2,6% en los últimos dos meses, lo cual es un mal indicador si se considera que los ingresos de los sectores donde es más relevante crecen por debajo, como por ejemplo la AUH en promedio al 2%.Cómo se hace el cálculoLa canasta básica alimentaria se construye a partir de los requerimientos calóricos y proteicos indispensables para un varón adulto de entre 30 y 60 años, con actividad moderada. La selección de productos y cantidades toma en cuenta los hábitos de consumo relevados por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares.Su valor se actualiza mensualmente con los precios relevados por el índice de precios al consumidor del Gran Buenos Aires. La composición incluye, entre otros productos, pan, arroz, fideos, carnes, frutas, verduras, leche, huevos, aceite y yerba.Para establecer la canasta básica total, el Indec amplía la alimentaria e incorpora una estimación de los gastos en bienes y servicios no alimentarios. El cálculo se realiza mediante el coeficiente de Engel, que expresa la relación entre el gasto en alimentos y el gasto total de la población tomada como referencia.Los valores de cada hogar dependen de su composición. Cada integrante recibe una ponderación según su edad y sexo, expresada en unidades de “adulto equivalente”. Por eso, los montos informados no constituyen un presupuesto universal para todas las familias, sino umbrales estadísticos utilizados para estimar la incidencia de la pobreza y la indigencia en el Gran Buenos Aires.
Una familia tipo necesitó en agosto $1.605.497 para no ser pobre
Las canastas básicas se encarecieron nuevamente por encima de la inflación promedio; aumentaron el mes pasado un 2,6%, mientras que el IPC marcó un 1,7%; se usan para medir la pobreza y la indigencia, respectivamente






