EE UU deportó el 27 de agosto a Haití a un niño brasileño nacido en 2021, uno de los países más peligrosos del mundo.

El menor viajó junto con sus padres haitianos, que perdieron el beneficio del TPS (política de acogida humanitaria) tras una decisión del Tribunal Supremo que validó el fin de la medida por parte del Gobierno de Trump.La información fue confirmada por la Organización Internacional para las Migraciones y por Nathalye Cotrino, de Human Rights Watch.

La familia, que vivía en Nueva York, intentó emigrar a Canadá después de perder el TPS, pero fue detenida y enviada de vuelta a EE UU.

Haití afronta una situación de calamidad social: entre el 80% y el 90% de Puerto Príncipe, la capital, está bajo el control de bandas armadas, más de 1,4 millones de personas están desplazadas por la violencia y la inseguridad alimentaria afecta a 5,8 millones de habitantes.

Aun así, el Gobierno de Trump considera que este escenario no justifica mantener la protección humanitaria, y los vuelos de deportación al país, que antes eran mensuales, han pasado a ser semanales.