A simple vistaCada vez m�s, all� donde hay un reportero trabajando en directo con un micr�fono de mano, hay detr�s un rabioso hostigador haciendo el imb�cil disfrazado de leg�timo disidenteUn vecino de Ceuta, tras agredir a un reportero pensando que era un inmigrante.Actualizado Mi�rcoles,
septiembre
23:01Audio generado con IAHubo un tiempo -all� por el comienzo de la democracia- en que la mayor�a de la ciudadan�a miraba al periodismo como una profesi�n honorable. En las radios, al fin se escuchaba lo que nunca antes nadie se hab�a atrevido a decir. Las televisiones dejaban atr�s el NODO y avivaban el debate reformista. Con las portadas de aquella prensa joven e incensurable, los quioscos ten�an algo de armario desapolillado, de ventan�n abierto al aire fresco. En definitiva, los medios de comunicaci�n eran percibidos -casi sin fisuras- como una instituci�n necesaria y fiable.Hoy no es necesariamente as�.Cada vez m�s, all� donde hay un reportero trabajando en directo con un micr�fono de mano, hay detr�s un rabioso hostigador haciendo el imb�cil disfrazado de leg�timo disidente.Ya lo hab�amos visto antes. Pero lo hemos vuelto a ver hace poco en Ceuta, con periodistas de RTVE, La Sexta y Cuatro. Las principales entidades profesionales lo denuncian: empujones, insultos, lanzamiento de objetos, tocamientos... Parafraseando a Antonio Machado y su Espa�olito: "Ya hay un espa�ol que quiere/ vivir y a vivir empieza,/ entre una Espa�a que muerde/ y otra Espa�a que trolea".El problema es que esa patulea confunde al reportero de base con los intereses (abyectos o no) de una empresa o ente de comunicaci�n.Son compa�eros que se tiran hasta 16 horas trabajando sin descanso. A veces a temperaturas bajo cero o con un sol de 40 grados. Cobran una mierda: comen mierda. Tienen su ideolog�a, claro, que no necesariamente coincide con la de la compa��a que les paga. Sufren una carga de estr�s alucinante. Y ahora m�s: el ataque de los zumbados zarandeadores.Conque si a usted le irrita profundamente escuchar a cierto agitador cat�dico o a cierta tertuliana brava desde su sof�, no la pague luego en la calle con la parte m�s esforzada y vulnerable de la profesi�n.Ay, con la coherencia. Ay, con los ex�getas de la integridad: muchos de los que increpan a un reportero por ser de ABC o por cobrar de la SER (y les demandan pureza �tica) reciben su n�mina de empresas energ�ticas que da�an el medio ambiente, compa��as de telecomunicaciones que lo mismo, multinacionales de comida r�pida que nos llenan de veneno ultraprocesado, cadenas de supermercados con denuncias laborales.Recuerdo una vez que escap� por los pelos del linchamiento de la marabunta y de la polic�a de la moral. Como hoy, trabajaba en EL MUNDO. Fue en Bueu (Pontevedra) hace m�s de 20 a�os. Durante la crisis del Prestige. Cuando mi compa�ero Pedro Armestre y yo llegamos para hacer un reportaje, medio pueblo empujaba hacia el mar una unidad m�vil de Antena 3 embadurnada de chapapote al grito de "��fillos de puta da dereita!!", como si fueran los All Blacks.Entonces, mientras mir�bamos con la boca y los ojos muy abiertos, vino decidido un mari�eiro con brazos de centuri�n y nos pregunt�: "�E ti de que xornal eres? Eh".Un silencio crucial.Armestre iba a decir algo, pero yo me adelant�: "�Nosotros? �Nosotros somos de La Opini�n de Zamora!".












