Actualizado a las 13:38h.

La crisis que puso a Ceuta en el ojo del huracán hace casi mes y medio provocada por la invasión de más de 70.000 inmigrantes procedentes de Marruecos y de otras zonas del norte de África sigue paralizando España y marcando la actualidad política.

Uno de los últimos pasos que se han dado en este asunto es hacer públicos documentos por parte del Gobierno para intentar demostrar que no había información previa al 30 de julio que alertara de una invasión tal y como se produjo. Sin embargo, esos mismos informes demuestran que, efectivamente, sí hubo avisos por parte de la Policía y, sobre todo, de los Servicios de Inteligencia de Defensa y del CNI.

A pesar de que la alerta estaba lanzada, aunque no cifrara con exactitud la magnitud de la catástrofe que se iba a producir, no provocó una actuación especial del Gobierno de Pedro Sánchez para evitar el desastre. Ni tampoco trajo consigo una acción rápida y eficaz para que el problema fuese menor, propiciando las consecuencias que actualmente colapsan la vida normal de la ciudad autónoma con los colegios vacíos y los servicios sanitarios desbordados, así como con la inseguridad reinando en las calles.

Los señalados por la crisis de Ceuta