En algún momento su fortuna llegó a ser mayor que la de la Beyoncé. Pero antes de llegar a eso Sophia Amoruso hizo autostop, robó libros y rebuscó comida en contenedores de basura.
Lo que pasó en medio podría parecer la típica historia de auge y caída, pero como ella misma le contó al programa Business Daily del Servicio Mundial de la BBC, la única razón que le llevó a montar la marca de ropa Nasty Gal, que le hizo millonaria, fue que no quería trabajar.
O al menos no en la rueda del sistema donde las reglas están marcadas, el camino a la cima es único y el horario es de 9 a 5. Y eso que su marca llegó a ser la empresa minorista de mayor crecimiento en Estados Unidos en 2012, con ingresos superiores a US$100 millones, según la revista Inc.
“Cuando era una adolescente no me gustaba nada el capitalismo. Iba a ferias de libros anarquistas. No quería vivir dentro del sistema. No necesariamente tenía la motivación para crear una empresa. Al intentar evadir el trabajo me encontré construyendo algo que en realidad era muy divertido”, le dijo al programa de radio.
En 2006 estaba sin dinero, sin rumbo y revisando identificaciones en el vestíbulo de una escuela de arte, un trabajo que había aceptado para poder tener seguro médico y operarse de una hernia. Fue en ese vestíbulo donde Sophia decidió empezar a vender ropa vintage en eBay.







