La VanguardiaBarcelona 10/09/2026 10:36 Actualizado 10/09/2026 10:56 Síguenos en Google0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha calificado de “desastre” la gestión por parte del Ejecutivo de la crisis migratoria de Ceuta y que puede acabar convirtiéndose en una de las peores de este siglo y la ha comparado con la de la autoría de los atentados del 11-M, después de la descalificación de documentos que indican que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) avisó de de convocatoria de entradas masivas pero sin calibrar su magnitud.“Yo creo que estamos ante uno de los grandes desastres de gestión. Como no se dé prisa el Gobierno puede terminar siendo la primera o segunda gran mentira de la democracia, como la autoría del 11-M”, ha dicho Page en una entrevista en Onda Cero en al que ha mantenido su habitual tono duro contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez, a quien ayer acusó de vivir "arrodillado a las minorías más sangrientas de este país, que son la extrema derecha independentista y los herederos de los asesinos de ETA”.Además el presidente manchego, el único barón socialista que gobierna con mayoría absoluta en su comunidad autónoma, ha opinado que el Gobierno tiene que darse prisa y espabilar porque gran parte de España piensa que “la mentira ha pasado a la categoría de dogma”.Sobre la descalificación de documentos, Page ha apuntado que la cuestión fundamental no es únicamente si existieron informes, sino si las advertencias que contenían fueron correctamente interpretadas y si se actuó en consecuencia. El presidente manchego ha sostenido que sí hubo informes, aunque los ha calificado de “moderados” y lejos de plantear un escenario “trágico”. En consecuencia, ha situado la clave en la respuesta posterior del Ejecutivo: “Aún siendo moderados, ¿se hizo algo? ¿poco, mucho o no se hizo nada? Es que esa es la clave”, ha planteado.Page también ha distinguido sus críticas al Gobierno de cualquier cuestionamiento de las instituciones del Estado y en este sentido ha defendido la labor del CNI y el papel de los organismos encargados de la seguridad. Así ha asegurado que España cuenta con instituciones de las que debe sentirse orgullosa y sostuvo que los errores pueden producirse, pero que eso no debe traducirse en un deterioro de su imagen. Su crítica se ha dirigido así a la gestión política de la información disponible.”¿No hubo ningún tipo de informe? ¿No hubo ninguno? bueno, ¿a quién le tiene que pedir explicaciones el pueblo español? ¿No será al Gobierno?”.El dirigente ha recordado también el cambio de enfoque que, a su juicio, se produjo en torno a la crisis de Ceuta, al presentarse inicialmente como una cuestión relacionada con la seguridad nacional y con la integridad territorial de España, y no únicamente como un problema migratorio.Page ha apuntado que el Gobierno pudo verse sorprendido por la situación y ha planteado como una posibilidad que, después del cambio de posición respecto al Sáhara, el Ejecutivo se hubiera confiado en que no se producirían nuevas dificultades. Con todo, ha insistido en que lo fundamental es identificar correctamente qué ocurrió antes de plantear soluciones. “O aciertas en el diagnóstico o no puedes prometer soluciones”, ha resumido.