La migraña está considerada una enfermedad neurológica con un importante componente genético y ambiental, que impacta de forma significativa en la vida social, laboral, y emocional del paciente que la padece. Y es que no es un mero dolor de cabeza pasajero, sino que se trata de una afección que puede condicionar severamente el día a día de la persona.Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), en España más de 5 millones de personas padecen migraña, lo que representa aproximadamente el 12% de la población. De estos, alrededor de 1,5 millones de pacientes sufren migraña en su forma crónica, es decir, que experimentan dolor de cabeza 15 o más días al mes.Y como decismo, no son simples dolores de cabeza, sino que a día de hoy representan un trastorno neurológico complejo, un tipo de cefalea primaria que se manifiesta como un dolor de cabeza intenso, generalmente unilateral, pulsátil, y acompañado de otros síntomas como náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz (fotofobia), y al sonido (fonofobia). Puede durar entre cuatro y 72 horas si no se trata, y su frecuencia varía de una persona a otra.Cómo el dolor condiciona el día a día de la personaLas personas que sufren migrañas crónicas (más de 15 días al mes con dolor de cabeza, de los cuales al menos ocho son migrañosos) ven alterada su rutina diaria. El dolor impide trabajar, concentrarse, realizar actividad física, o incluso socializarse. Pero es que además, una de las principales dificultades con las que se encuentran las personas con migraña es que, muchas veces, la incomprensión del entorno empeora el malestar emocional de los pacientes. De hecho, hay pacientes que viven con miedo al próximo ataque, lo que les genera ansiedad, y evita que hagan planes a largo plazo. En este sentido, es importante no olvidar que el impacto psicológico de la migraña es profundo y no debe subestimarse en muchas ocasiones.Principales causas de la migrañaAunque no se conocen las causas que la provocan, sí se conoce que los fenómenos migrañosos están relacionados con una sobreexcitación del sistema nervioso central. Algunos desencadenantes comunes incluyen el estrés, los cambios hormonales, la falta o exceso de sueño, ciertos alimentos (como el chocolate, el queso curado, o los embutidos), el alcohol, el ayuno prolongado, y los cambios de tiempo. La predisposición genética es clave: si uno de los padres sufre migrañas, hay un 50% de probabilidades de que los hijos también las padezcan. Pero también influyen los hábitos de vida, por eso el tratamiento no debe centrase sólo en el alivio del dolor, sino también en la prevención.A pesar del impacto de esta enfermedad, existen estrategias eficaces para mejorar la calidad de vida de las personas con migraña. El enfoque debe ser integral, combinando tratamiento farmacológico, prevención, y cambios en el estilo de vida.Pautas para prevenir crisis de migrañaEl primer paso es un buen diagnóstico, que incluya una histórica clínica detallada y, si fuera necesario igualmente, la realización de pruebas complementarias para descartar otras causas. A partir de ahí, se establece un plan personalizado para cada paciente.Entre los tratamientos farmacológicos se incluyen los analgésicos y los triptanes para el dolor agudo, así como medicamentos preventivos como betabloqueantes, antidepresivos, o anticuerpos monoclonales dirigidos contra el CGRP, una proteína implicada en la migraña. También se han mostrado eficaces la toxina botulínica en pacientes con migraña crónica, y algunas técnicas de neuromodulación.Finalmente, no hay que olvidar que el estilo de vida es fundamental. Dormir bien, mantener horarios regulares, hacer ejercicio moderado, evitar el alcohol, y controlar el estrés son medidas que ayudan a reducir la frecuencia e intensidad de las crisis.
Las migrañas, algo más que un dolor de cabeza puntual que condiciona la vida de quienes las padecen
La migraña está considerada una enfermedad neurológica con un importante componente genético y ambiental, que impacta de forma significativa en la vida social, laboral, y emocional del paciente que...







