Tres minutos de ejercicio intenso pueden tener efectos más beneficiosos sobre nuestra fisiología y salud que 90 minutos de esfuerzo más moderado.
Esa idea puede sonar descabellada. Pero en un estudio innovador publicado en agosto en Cell Reports Medicine, los científicos descubrieron que la sangre de las personas que realizaron tres minutos de ejercicio intenso (en intervalos de 30 segundos durante 23 minutos) contenía posteriormente muchas más moléculas asociadas con mejoras en la salud que la sangre de las personas que montaron en bicicleta de forma relativamente moderada durante una hora y media.
Estas moléculas pueden viajar a través de la sangre de un órgano a otro, transportando mensajes desde los músculos, el hígado, las células inmunitarias, los intestinos u otros órganos a tejidos distantes como el cerebro, la grasa corporal o las glándulas suprarrenales. Los científicos descubrieron que estos mensajes pueden desencadenar reacciones que influyen en la salud y la mejoran.
Tras varios minutos de ejercicio breve e intenso, se observaron signos de una mayor comunicación entre los órganos que después de entrenamientos más prolongados y suaves.
Con estos resultados, este ambicioso nuevo estudio ayuda tanto a responder como a plantear nuevas preguntas sobre cómo funciona el ejercicio y qué tipos pueden ser los más eficaces.







