Matías Carnero (Barcelona, 1968) asegura que votará en contra de la desaparición de la marca Seat si se lleva al Consejo de Supervisión del grupo Volkswagen, del que forma parte. El presidente del comité de empresa de Seat sostiene que la industria española no puede permitirse perder una enseña histórica para la automoción por las consecuencias para el empleo y la economía.Empleo“Sin los modelos con la marca Seat nos sobraría muchísima gente”¿Desaparecerá la marca Seat?Si no pone remedio el grupo y decide lo contrario de aquí a un año, el ciclo de los modelos actuales de combustión que estamos fabricando llegaría a su fin en el 2029.¿Por qué?Lo dije ya en el 2022, el grupo siempre ha tenido un posicionamiento poco claro sobre el futuro de Seat. Ya desde la época del presidente Herbert Diess hemos avisado de que se estaba mintiendo a un país, a una compañía, y que no eran claros a la hora de explicar estos temas. De ahí el enfrentamiento que tuve en su momento con Diess. Esto viene a constatar que el consorcio tenía un plan detallado hace años y ahora estamos llegando a su fin.Entonces, ¿no es por la reestructuración global de VW?Esto arranca muchos años atrás, desde el 2020 o 2021 yo ya empecé a detectar que, cuando se decía al Gobierno que las ayudas públicas eran para electrificar Seat, no era así. Lo que se ha electrificado es Cupra.¿Qué se puede hacer?Lo importante hubiera sido que en el consejo de administración de Seat hubiera alguien del Gobierno.¿Por qué?Porque tienen que ser los valedores del dinero público y de los proyectos que puedan sacar ahí. Igual que está Baja Sajonia en el consejo de supervisión de Volkswagen. Y con un peso importante de veto y con capacidad para discutir cuestiones del interés nacional y del interés empresarial.De los 3.300 millones invertidos en electrificar Seat, ¿cuántos provienen directa o indirectamente de las administraciones?Yo creo que han puesto más de la mitad, entre ayudas directas, indirectas, Perte, etc.¿Por eso tendrían derecho a participar de las decisiones?Nuestro deber como empresa y como representante de los trabajadores es el de exigir al Gobierno que hable con el consorcio y que miren si hay más alternativas.Por ejemplo, ¿electrificar el superventas Seat Ibiza? ¿Se está a tiempo?Siempre hay opciones. Habría que invertir muchísimo dinero. Porque es cambiar un modelo totalmente.¿Cree que no se ha apoyado lo suficiente desde la propia compañía el futuro de la marca Seat?En el último salón del automóvil de Barcelona, cuando cumplimos 75 años, los mensajes de los directivos del grupo eran: Seat tiene futuro, Seat tiene continuidad. Si en ese momento ya sabían que era imposible electrificar Seat, estaban dando un mensaje engañoso. Y a mí los mensajes engañosos no me gustan. Cuando estamos hablando de Seat, estamos hablando de pasión, estamos hablando de que hace 76 años pusimos a España sobre ruedas.Casi la mitad de lo que se fabrica aquí en Martorell es marca Seat. Si desparece la enseña en el 2030, ¿sobra el 50% de la plantilla?El cálculo no lo tenemos hecho, pero nos sobraría muchísima gente.Suena mal. Para nosostros, lo fundamental es la segunda plataforma de montaje. Será un impacto gravísimo para la economía catalana y española que no se nos asigne una segunda plataforma.¿Qué significa eso?Es la posibilidad de poder fabricar un coche que hoy no está planificado en Martorell. No hace falta inventar un modelo nuevo, no hace falta tener otro coche del grupo. Es mucho más sencillo: por ejemplo, he planteado por qué no dejan que el Cupra Formentor, creado y diseñado en Martorell, cuando se electrifique se fabrique en Martorell. La empresa no puede permitir que tengamos más Cupras fabricándose fuera que aquí.Si esta situación se cronifica y se siguen fabricando los Cupra fuera de Martorell, ¿podría tener un impacto en el centro técnico o en la actividad de diseño, marketing y ventas?Lo que estamos intentando en este momento es precisamente que Seat no se convierta en una mera fábrica de ensamblaje, como pueden ser la planta de Pamplona o la de Portugal. Son fábricas, nosotros somos una empresa. En Pamplona o Portugal no se deciden los modelos, el diseño, las finanzas... En cambio en Seat se decide sobre las áreas de comercial, postventa, diseño, producción. Y toda la cadena de valor, eso es lo importante y el valor que tiene una compañía al final. Eso es lo que tenemos que intentar defender. Somos la única empresa del sector en España.¿Cómo está estructurada ahora la fábrica de Martorell?Tenemos una gran fábrica con tres fábricas dentro: la de la línea 1, que produce el Raval y el ID.2; la fábrica de la línea 2, donde hacemos el Formentor y el León Cupra; y la de la línea 3, donde en estos momentos hacemos el Seat Ibiza y el Seat Arona.Si hay una línea electrificada y se aspira a una segunda, ¿Seat podría plantearse vender la tercera de esas líneas a un grupo chino?Lo veo complicado, porque para hacer eso Volkswagen tendría que cambiar mucho también. El capital y la industria chinos van locos por pillar fábricas en Europa para poder fabricar sus propios modelos.¿Y si ese inversor chino fabricara un Seat que ahora pude desaparecer?Lo veo muy complejo, muy complicado.Como miembro del Consejo de Supervisión, usted puede votar no a la desparición de Seat.De hecho, yo el pasado 9 de julio ya dije que mi voto iba a ser en contra de matar Seat, evidentemente. Yo no voy a participar en matar a mi empresa.Barcelona, 1975. En la sección de economía desde 2001 proveniente de Cinco Días. Antes trabajé en programas de economía en TV3. Licenciado en Periodismo por la UAB, PDD por IESE y estudio Geografía e Historia (UNED).
“El Gobierno debería estar en el consejo de Seat como pasa en Alemania con VW”
El comité trabaja para evitar que la fábrica se convierta en una mera planta de ensamblaje













