SEMANA: Sus personajes comienzan representando la ley y terminan huyendo de ella, tras una decisión irreversible. ¿Cómo construyeron esa transformación emocional y moral?ANA GONZÁLEZ: Esa transición tiene más de salto al vacío que de transición propiamente dicha. De un momento a otro, el destino les da vuelta y los enfrenta a la realidad y a las consecuencias de sus actos, de sus aspiraciones y de la forma en que buscaban conseguir lo que querían y necesitaban. Ese salto se construye desde las vísceras, desde la entraña, desde las emociones. Ese vértigo se siente desde la panza, yo creo. Implica lo físico, pero también lo psicológico y lo emocional; desde ahí está construido.Ana González en 'Les digo almas'. Foto: Suministrada a SEMANA / 'Les digo almas'JOSÉ RESTREPO: De alguna forma, esa transición —pasar, en teoría, de ser parte de una organización que persigue la ley a terminar huyendo de ella— me hizo pensar mucho en la diferencia que hay entre la ley y lo que a veces es correcto, porque ojalá viviéramos en un mundo donde esas dos cosas fueran sinónimos. Pero muchas veces no lo son, y creo que, al menos para mi personaje y para mí, es mucho más importante preguntarse qué es lo correcto que preguntarse qué es legal, porque pesa más la pregunta de qué está bien según la propia conciencia, más allá de si eso rompe o no una ley. Ahí fue donde encontré, en mi personaje, esa transición.La película aborda el acoso, el machismo y el abuso de poder dentro de una institución jerárquica, lo que nos permitió reflexionar sobre el silencio y la complicidad que pueden existir en ese tipo de estructuras.Esta película me hizo pensar mucho en un libro que se llama La banalidad del mal, que habla de la idea de que en realidad solo hace falta una persona mala —cruel, con muy malas intenciones— para que el resto termine, sin darse cuenta, siendo cómplice, dejándose manipular por ella. Por eso es tan difícil que a uno se le ocurra hacer algo extremadamente violento por iniciativa propia, pero si esa orden viene de un superior, resulta mucho más fácil llevarla a cabo, así sea algo tan terrible como herir o matar a alguien. Hay tantas cosas espantosas que personas que en el fondo no eran malas terminaron haciendo por dejarse llevar, por dejarse convencer de alguien que sí tenía esa forma de ser cruel. Creo que eso es justamente lo que muestra la película: que para que el mal prospere hace falta la complicidad y el silencio de la gente buena. Es irónico, pero tiene mucho sentido, porque para ser buena persona uno tiene que ser consciente de lo que está haciendo; si no, fácilmente puede terminar siendo el idiota útil de un tirano.José Restrepo en 'Les digo almas'. Foto: Suministrada a SEMANA / 'Les digo almas'ANA GONZÁLEZ: En esta historia basta con la mala intención de una sola persona para que todo quede manchado. No sabría decir con certeza si la película, el guion o el proceso creativo me dejaron una reflexión cerrada sobre el silencio o la complicidad, pero si tuviera que pensarlo en relación con la película, sería sobre cuánto hemos hablado en nuestro cine sobre los abusos dentro de instituciones, o cuánto ruido hay en el arte en general sobre mujeres violentadas, hombres chantajeados, personas sobornadas, personas que tienen que poner sus valores sobre la mesa como si fueran una moneda de cambio. Me deja más preguntas que respuestas, y ojalá a los espectadores que vean la película les pase lo mismo: creo que para eso está hecho el arte.Festival Villa del Cine 2026: 68 obras en una Selección Oficial que sigue los ‘Caminos del Tiempo’SEMANA: Un poco por la misma línea: Ángela y Daniel son víctimas de un sistema, pero también cometen un crimen. Como actores, ¿cómo lograron defender a sus personajes y justificar sus acciones?ANA GONZÁLEZ: Creo que uno no juega a eso, a defenderlos. A pesar de que me toca encarnar a Ángela, no la voy a defender, pero tampoco la voy a juzgar. Se trata de entenderla, de entender cualquier cosa que haga parte de ella, no desde el “esto es lo bueno, esto es lo malo”, sino en su esencia, en lo que es. En ningún momento entré a defender a Ángela, pero tampoco a juzgarla, porque...JOSÉ RESTREPO: Yo creo que eso es cierto: si a uno le toca un personaje que hace cosas malas, no hay que tratar de defender esas acciones, sino más bien entenderlas, entender por qué las hace. Eso no significa justificarlas, sino tratar de alejarse del concepto de blanco y negro, del juicio de lo que está bien y lo que está mal, y tratar de entender por qué lo hizo. Creo que ese es nuestro trabajo como intérpretes. Y aun cuando el personaje hace cosas malas, uno tiene que poder ver el valor que tiene como individuo, como ser humano, por más que haya hecho.Creo que una de las cosas más bonitas que tiene el arte —además de ser honesto, que para mí es lo más importante— es que está hecho para que nadie esté del todo listo para tirar la primera piedra, como esa imagen de que quien esté libre de pecado tire la primera piedra. El arte no te dice “no la tires” o “tírala”; te dice “piénsalo un momento”. Y creo que eso es lo lindo del arte: hace que uno se vuelva menos propenso a juzgar y más propenso a tratar de entender.José Restrepo en 'Les digo almas'. Foto: Suministrada a SEMANA / 'Les digo almas'SEMANA: Toda la historia ocurre durante una noche de persecuciones, miedo y decisiones al límite. ¿Cuál fue la escena más exigente de rodar, física o emocionalmente?ANA GONZÁLEZ: En realidad, son varias noches intensas, aunque la historia transcurre en pocos días. Una de las más complicadas para mí fue una escena en la que mi personaje está encerrada en un baño y tiene que llorar —a mí eso no me sale fácil, no lloro fácilmente— por la emoción que atraviesa el personaje en ese momento, en una locación donde, al contrario de lo que uno pensaría, la actriz queda expuesta en plena calle. Esa fue la más intensa de grabar. Estoy de acuerdo en que también hay dificultades físicas, como pasar toda una noche grabando.JOSÉ RESTREPO: Hubo una escena con Rafa que es de las más de acción, que exige mucho esfuerzo y que cansa por trasnochar toda la noche —ahí también entraron dobles de riesgo—. Esa escena tiene una dificultad física real, pero estoy de acuerdo con Ana en que, como actor, las escenas más difíciles son las que exigen más al intérprete, como llorar en escena. Uno tiene que ponerse en un estado mental muy particular para lograr que empiecen a brotar lágrimas cuando en realidad no le ha pasado nada a uno. Eso es difícil.También hay una escena, hacia el final —no quiero hacer spoilers—, en la que mi personaje llega a un callejón sin salida, ya en el punto final de su historia, en la montaña. Ahí, en medio de la selva, hay escenas de acción, pero lo más difícil fue ese momento de interpretar una emoción visceral muy fuerte. Estoy de acuerdo con Ana en que esas son las cosas que más lo retan a uno: cuando uno lee el guion, casi siempre hay una escena que uno sabe que va a ser la más difícil, y esa fue la mía.José Restrepo en 'Les digo almas'. Foto: Suministrada a SEMANA / 'Les digo almas'SEMANA: La película plantea una pregunta incómoda: ¿qué pasa cuando quienes deberían protegernos se convierten en una amenaza? Después de interpretarla, ¿cambió su percepción sobre la autoridad, la justicia o las instituciones?JOSÉ RESTREPO: Para mí no la cambió tanto, sino que la reforzó. Para mí la pregunta es: ¿qué hace uno cuando los que en teoría están ahí para protegerlo son, de pronto, precisamente los que lo atacan o lo ponen en peligro? Me parece que la única forma real de seguridad que existe en el mundo es la que uno mismo se da. Hay una frase —no recuerdo si es de Benjamin Franklin o de Thomas Jefferson— que dice que quien cambia su libertad por seguridad no va a tener ninguna de las dos, y creo que es un poco ingenuo pensar que las instituciones lo van a proteger a uno solo porque esa sea, en teoría, su función. No hablo de hacerse justicia por mano propia, sino de la propia seguridad de cada uno: al final, uno es el único responsable de su propia seguridad. Queremos pensar que vivimos en una sociedad supercivilizada, con instituciones diseñadas para protegernos, para curarnos, para gobernarnos bien, pero esa no es la realidad que vivimos. Al final, todo recae sobre el individuo, que es quien tiene que buscar cómo sentirse seguro y protegido, sin depender de nadie más.ANA GONZÁLEZ: Yo, tristemente, le encuentro razón a lo que dice José y comparto ese pensamiento, aunque sé que esa es la realidad que vivimos, y que, aunque los humanos tengamos de forma intrínseca un gen violento o conflictivo, no todas las sociedades funcionan de esta manera. Así que, a la pregunta de si cambia mi percepción frente a las instituciones o frente a la figura que agrede a quien debería proteger, la respuesta es que no cambia, ni para bien ni para mal, aunque debo ser honesta: es algo que no deja de rondarme la cabeza.Creo que frente a esto el panorama parece binario: o quienes hemos sido, somos o seremos oprimidos, violentados o vulnerados mantenemos el silencio y la complicidad, o, por el contrario, nos levantamos, mostramos la cara, dejamos escuchar nuestra voz, organizamos ideas... y a donde nos lleve eso, lo otro parece ser un bucle, un eterno conflicto entre los seres humanos. Sin embargo, aunque eso pueda parecer desesperanzador o desolador, por cuestiones personales conservo la esperanza de que tenemos razón, de que razonamos, y eso no puede ser más que un milagro. Y ese milagro de razonar puede llevarnos a dialogar, y el diálogo puede llevarnos a entender que tal vez estamos aquí para vivir una experiencia mucho menos violenta. No hablo solo de género ni de instituciones ni de política, aunque en el fondo todo esto también es, en esencia, político.Ana González en 'Les digo almas' Foto: Suministrada a SEMANA / 'Les digo almas'SEMANA: Para cerrar, una invitación a los lectoresJOSÉ RESTREPO: Esta es una invitación muy especial para todos los lectores de Revista Semana para que no se pierdan esta película. Si les gustan las tramas políticas, los temas de Bogotá y Colombia, las conspiraciones y los misterios, esta película va a cumplir con esas expectativas. Además, siento que es una película muy honesta, muy real, incluso cruda. No se la pierdan.ANA GONZÁLEZ: A los espectadores y lectores de Revista SEMANA los invito a que apoyen la cultura del cine con el lanzamiento de la película Les digo almas. Los invitamos a todos a verla este 10 de septiembre en las salas de cine del país y de Bogotá. Contamos con su asistencia para apoyar esta película, que está hecha con mucho amor. Gracias.
"Les digo almas": Ana González y José Restrepo hablan de su nueva película
Los actores hablaron con SEMANA, a propósito del estreno de la película, este 10 de septiembre.








