Fermín Cabanillas I Sevilla, (EFE).- El cine tiene que provocar “un movimiento interno en el público” de forma que la gente salga de las salas con un debate en torno a lo que ha visto en las pantallas, según defiende la directora venezolana Patricia Ortega, afincada desde hace años en Sevilla, desde donde saca a la luz todos sus proyectos.

Su última obra, ‘9 lunas’, cuenta la historia de Ángel, un hombre trans al que solo le faltaba un último paso para completar su transición y cuya vida como monitor de gimnasio cambia con su embarazo.

Una película de la que asegura que “desde la preproducción ha sido muy transformadora, de muchos procesos humanos involucrados, de aprendizajes, de discusiones, de reflexiones desde el inicio con el equipo”.

En una entrevista con EFE, Patricia Ortega (Maracaibo 1977) explica que ha se ha tratado de «un proceso muy bonito de hacer preguntas, de reflexionar más allá de hacer la película como tal», y subraya que, como le ocurre con otras de sus obras, “ha habido un proceso humano detrás” que a ella la ha enriquecido “mucho como persona, y, aparte, como realizadora”.

Pero, sobre todo, guarda momentos paralelos con la vida de la propia película que han supuesto para ella disfrutar de experiencias importantes, como “la primera vez, la proyección más emocionante, cuando se le proyectó la película a todos los actores”, lo que ha definido como “una cosa muy poderosa”, ante un elenco formado, entre otros, por Zack Gómez-Rolls, Jorge Sanz, María León, Sara Sálamo, Fernando Guallar o Kiti Mánver.