Actualizado Mi�rcoles,

septiembre

22:57Se las promet�a felices el Atl�tico con su comod�n Llorente. Hay leyes de la naturaleza como la gravedad o la inercia, que tienen la misma constancia que Marcos en Anfield. Pero su tanto no bast� a un Atl�tico que tuvo pausa, pero le falt� colmillo. Ganar en Anfield necesita fe y los rojiblancos no terminaron de cre�rselo y fueron remontados sin capacidad de inquietar luego a Alison. Por lo menos Juli�n dio muestras de resurgimiento. [Narraci�n y estad�sticas, 2-1]Uno puede tener principios, pero las necesidades suelen ser m�s fuertes. Est� bien irrumpir en Sevilla con falso nueve, pero en plazas grandes no siempre es recomendable. San Mam�s sirve de ejemplo. As� que, con Sorloth en Madrid y David en un estado indeterminado, al mirar a su plantilla Simeone encontr� a un Juli�n menos depresivo y m�s motivado a comenzar la recuperaci�n de su situaci�n. Una situaci�n, por cierto, en la que se meti� �l solito.As�, con un nueve fijo, y con la participaci�n del Cuti Romero por primera vez como titular, el Atl�tico sali� en Anfield dispuesto, sobre todo, a no ser atropellado. �Robar y correr�, dec�an los pupilos de Iraola que era el sistema del vasco. Lo demostraron sus reds en 30 segundos cuando Szoboszlai hurt� el bal�n a Koke y lanz� a Isak en vuelo. Fall� el sueco, pero las cartas estaban sobre la mesa.Eso s�, el as de bastos lo tiene Simeone en este estadio. Lo de Llorente en Anfield es igual de m�stico que los h�bitos del jugador rojiblanco. Como las estelas esas del cielo que le tienen consternado, el madrile�o aparece siempre en Liverpool como un killer para maltratar a los porteros reds. Son cinco goles en este lugar, el que m�s de toda la historia en Europa, la mitad de todos sus tantos de esta competici�n. El pase, maravilloso, fue de Juli�n �lvarez. Sonr�e el Atl�tico y tambi�n Simeone.Llorente celebra su gol.EFEEstaba motivado el argentino. Nadie sabe si olvidada su depresi�n o en proceso de crecimiento, como dijo su t�cnico. Pero diez minutos despu�s del tanto se sac� un latigazo que s�lo Alison pudo evitar que fuera el segundo tanto rojiblanco. Ven�a a pedirla, ofrec�a paredes y tiraba regates como si su coqueteo con el Bar�a hubiera sido un mal sue�o.Dicen que en cualquier torneo, un equipo presenta su candidatura cuando tiene una estrella por l�nea. Juli�n quer�a volver a brillar, Cuti presena su candidatura, Barrios est� en fase ascendente y Oblak es la luminaria constante. Dos manos suyas evitaron dos tantos cantados del Liverpool en la primera mitad, aunque la segunda fue finalmente anulada por fuera de juego por Davide Massa.Pese a ir ganando, el Atl�tico nunca renunci� al ataque y mostr� una pausa con bal�n que lleg� a desesperar a Anfield. En fase defensiva se juntaban sus l�neas muy atr�s, pero la salida, a cargo de Barrios y Kang-In Lee, siempre era limpia y con posibilidad de llegar a �rea de Alison. A este Liverpool, si se le supera su primera l�nea de presi�n, se muestra vulnerable.Cuando no, claro, hace da�o. Y as� ocurri� al filo del descanso cuando fruto de su m�xima intensidad en la presi�n, consigui� robar un bal�n que, tras varias oportunidades, aloj� Szoboszlai en el fondo de la porter�a de Oblak. Tocaba volver a empezar y preguntarse si el Atl�tico podr�a mantener la calma sin la renta positiva en su casillero.No hubo p�lvoraA la salida de vestuarios, el susto volvi� a ser r�pido. Con una contra fulgurante que Barcol� marr� a un lado. Hab�a que aguantar el aluvi�n a pie quieto, pero no se pudo. A la siguiente jugada, Mac Allister encontr� un bal�n suelto en la frontal y lo emboc� a la derecha de Oblak. El Atl�tico necesitaba templanza.Los rojiblancos pararon el aluvi�n y poco a poco, como el agua, fueron erosionando la resistencia inglesa. Faltaba un poco de chispa ofensiva para terminar de intimidar el marco de Alison, pero no terminaba de llegar. S�lo hab�a que estar atento a las p�rdidas, que eran gasolina para los reds. Dio igual, hubo ladridos pero no mordeduras. Debut� David y pas� desapercibido. El Atl�tico se va de Anfield con una derrota como el curso pasado. Ojal� repetir las semifinales.