Hay una brecha entre Moncloa y el CNI que se ha confirmado definitivamente este miércoles durante la entrevista de Pedro Sánchez en TVE, cuando el presidente del Gobierno admitió que tiene que haber un cambio, una actualización/modernización del Centro Nacional de Inteligencia en su forma de trabajar, conforme a las nuevas amenazas que vienen, sobre todo, del mundo digital y sus poderes millonarios. En cuanto podamos, por cierto, todas a ver el documental sobre Elon Musk de Alex Gibney (Musk), presentado este martes en el Festival de Venecia y que supone un retrato descarnado de qué tipo de individuos mandan de verdad en el siglo 21. ¿Cómo es posible que un engendro como Musk acumule el poder que acumula, incluida su entrada en la Casa Blanca de Trump, sin un control democrático sobre sus acciones distópicas? ¿Quiénes tutelan a una ultraderecha en ascenso imparable también en España y, lo que es peor, secundada e imitada por presuntas derechas democráticas como el PP de Feijóo?PublicidadPero no crean que me he despistado del tema que nos ocupa, al revés. Este martes, Sánchez ha informado en una entrevista con más chicha de lo que pudiera parecer que el CNI no estuvo a la altura del ataque sufrido en Ceuta contra España y la Unión Europea. El vuelco y publicación de los documentos sobre los avisos (o no) de los servicios de inteligencia vinieron a respaldar esa afirmación: un ataque como el que se produjo en la frontera española y europea y que empleó a seres humanos vulnerables como misiles no se sustancia avisando sin alertas oficiales de que hay grupos de Facebook a la vista del común de los mortales y con decenas de miles de seguidores que alientan a pasar la frontera con bulos o medias verdades en busca de El Dorado español/europeo. Hay que ir más allá , al origen, y sobre todo, hay que detectarlo con más tiempo.El mensaje del presidente del Gobierno en TVE sobre los errores del CNI, de los que ya alertamos aquí hace días, fue calmado y sutil, pero tan evidente como que lo irían confirmando diversas fuentes de Moncloa a lo largo de la tarde del 9 de septiembre con mensajes muy claros y reproches explícitos: "Las comunicaciones del CNI del 29 de julio nunca alertaron de una llegada masiva: informaban de que estaba circulando una convocatoria en dos grupos de Facebook para entrar a la ciudad de forma irregular durante la semana de la Fiesta del Trono. Y añadían que estos grupos sumaban “un total de 180.000 seguidores” para ilustrar “el alcance de la difusión,” algo que ya era conocido por otras instituciones y que en modo alguno constituía o fue interpretado como un indicador de escala o probabilidad prospectiva. Prueba de ello es que el propio CNI no emitió ninguna alerta formal y se limitó a trasladar esa información por mensaje y breve llamada telefónica al Gabinete de la Delegación del Gobierno de Ceuta y a la UCE-3 de la Guardia Civil. En ningún momento el CNI envió un aviso o alerta formal a su cadena de mando ni a miembro alguno del Ejecutivo por ninguna vía. Un organismo que cree que al día siguiente va a producirse una entrada masiva no se limita a mandar un WhatsApp ambiguo a un cargo menor: lo eleva. Esa es su responsabilidad y su competencia". Las contradicciones y diferencias entre Presidencia del Gobierno y el Centro Nacional de Inteligencia, documentos mediante, son muy preocupantes, porque, al final, la información que proporcionan nuestros espías es el primer muro de contención del que disponemos los y las ciudadanas frente a amenazas externas. Más allá de la idealización y el romanticismo que literatura y cine han hecho de los servicios de inteligencia, éstos no dejan de ser funcionarios, civiles y militares, y asesores externos con colaboraciones constantes o puntuales, a los que, en todo caso, pagamos con nuestros impuestos. Sería bueno que, además de constatar errores evidentes en el enfoque de las investigaciones y las alertas, Sánchez informara sobre el control real que el Ejecutivo ejerce sobre sus servicios de inteligencia, particularmente desde el Ministerio de Defensa, porque los mensajes dan mucho que pensar y hay demasiado en juego para andar con elucubraciones de medio pelo.La sensación de caos que ha dejado la emergencia en Ceuta solo viene a confirmar, de inicio, que eso tan complejo a lo que llaman "Marruecos", en el plano que se considere de sus poderes dictatoriales, como también explicamos aquí, sabía de las intenciones de decenas de miles de sus ciudadanos de escapar de la pobreza y la represión de Rabat. Pero particularmente, la confusión CNI-Moncloa nos viene a alertar, una vez más, de que la vigilancia sobre la profundidad del Estado nunca debe relajarse, sobre todo, viendo la magnitud de intereses que confluyen en el derrocamiento de las democracias a nivel global y que cuenta con la multimillonaria ayuda e infiltración de tipejos como Musk y otros tecnofascistas, esos que aplauden sin disimulos a los Trump, Netanyahu, a los neonazis de AfD, a los Abascal o a los Putin del mundo.