La noche del 20 de mayo un profesor desapareció en Bogotá, luego de dirigirse a la que creía era una cita romántica. Sus estudiantes del colegio Santiago de las Atalayas, en la localidad de Bosa, en el extremo suroccidental de la capital colombiana, quedaron impactados con la noticia. Kevin Santiago Ángel, de 31 años, era un docente ejemplar, que impartía la clase de Tecnología y fomentaba el interés por la innovación y la robótica. En su tiempo libre promovía actividades deportivas con otros jóvenes, algunos pertenecientes a las denominadas “barras bravas”. Los reunía en el parque Bellavista y los invitaba a jugar fútbol como fórmula para alejarlos del consumo de drogas. Las autoridades tardaron más de tres meses en desenredar los hilos de este homicidio y determinar que fue precisamente su actividad como impulsor del deporte lo que lo puso en la mira del Tren de Aragua, la organización criminal a la que la Fiscalía señala como responsable de su muerte.Este miércoles, un juez definirá si envía a prisión a ocho personas, señaladas por la Fiscalía de ser integrantes de ese grupo criminal y de estar vinculadas con el crimen. Todos han sido imputados por los delitos de homicidio, tortura, desaparición forzada y concierto para delinquir —en condición de agravados—, además de ocultamiento, alteración o destrucción de pruebas. Ninguno ha aceptado los cargos. La Fiscalía ha indicado que las detenciones se lograron luego de más de 80 actividades de la policía judicial, algunas con apoyo de la DEA, la agencia antinarcóticos de Estados Unidos.El lema de Ángel era sencillo: “Más deporte, menos drogas”. Con esa idea incomodó a quienes expenden drogas en Bosa y también extorsionan a comerciantes en la vecina localidad de Kennedy, donde el profesor convocaba a los jóvenes a entrenar. La investigación señala a Osmer Josué Castillo Urbaneja como cabecilla de la organización en Bogotá y como quien ordenó su muerte. Lo hizo, dice la Fiscalía, desde la cárcel La Dorada, a casi 200 kilómetros de distancia y donde está retenido por su vinculación con 19 homicidios. Franyer Eduardo Vásquez Ramos habría coordinado la ejecución de esa instrucción y la disposición del cuerpo. Emiro Manuel Nieves Morgado, alias Mario Bro, presuntamente facilitó el lugar para ello, mientras que otros cuatro hombres —alias Luis Panadero, Looney Tones, Colmillos y Tun Tun— participaron en diferentes momentos de la retención, la tortura y el traslado del cadáver.Un nombre clave dentro de la investigación es el de Gacelis Nairobid Sojo Lira, alias Alondra, quien tenía la tarea de ganarse la confianza del profesor en las redes sociales y conseguir que fuera a una cita en una vivienda del barrio Galán, en la localidad de Puente Aranda. En la noche del miércoles 20 de mayo, Ángel acudió al encuentro. Antes, a las 6:20 p.m., envió el que se presume fue el último mensaje de WhatsApp que escribió con vida: “Estoy en el gimnasio”, le dijo a su madre, Marta Garzón. A las 11:00 p.m. no había llegado a la casa, su celular aparecía como desconectado y las llamadas entraban al buzón de voz. Desde el dispositivo se realizaron transferencias bancarias que luego sirvieron como pistas en la investigación. El silencio de Kevin Santiago Ángel encendió las alarmas, primero de su madre y luego de las autoridades. Pronto fue reportado como desaparecido y empezaron las labores de búsqueda, que se prolongaron durante varios días. El 25 de mayo, Medicina Legal confirmó que el cuerpo del profesor correspondía a uno que había sido hallado el día 22 dentro de una maleta, en el sector de El Vergel Occidental, en la localidad de Kennedy, con signos de violencia e incineración. La confirmación de la identidad se hizo mediante pruebas dactilares. Entonces empezaron las teorías y la confusión, en medio de los múltiples cabos que habían quedado sueltos. Los Comandos Azules, la barra brava más emblemática del equipo capitalino Millonarios, lamentó su fallecimiento y, antes del partido contra el chileno Club Deportivo O’Higgins por la Copa Sudamericana, el 28 de ese mes, ofreció un minuto de silencio en su memoria en el estadio El Campín. La trama se empezó a desvelar cuando la Fiscalía detectó que Alondra figuraba en otros dos casos de hombres que murieron tras ser drogados; uno de ellos era el rabino estadounidense Nuchem Yasir Eber. Según ha ampliado, en una de esas investigaciones Sojo Lira se presentó como testigo ante las autoridades y dejó registrado un número telefónico. Ese dato fue clave para que la Fiscalía pudiera vincularla con la desaparición del profesor y determinar, meses después, las circunstancias de su muerte.
Promover el deporte y alejar a los jóvenes de las drogas: la razón detrás del asesinato de un profesor en Bogotá a manos del Tren de Aragua
La Fiscalía ha imputado a ocho integrantes de esa organización criminal por el homicidio de Kevin Santiago Ángel











