La industria experimentó un golpazo en su nivel de actividad en julio, con números de desplome que no se registraban desde la pandemia. Varios factores explican la caída y el menú es variopinto: desde las tasas altas que hicieron subir la morosidadd en las fábricas hasta la falta de demanda que apagó 4 de cada 10 máquinas.En julio la actividad fabril (junto con la construcción) se derrumbó 5% mensual y también en comparación con el mismo mes del año anterior. Y los primeros datos de agosto no son, por el momento, demasiado alentadores: la producción de autos cayó 12% y los despachos de cemento, un 8,1%.El diagnóstico de I+D, la consultora dirigida por Diego Coatz, exdirector ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA), identificó cinco factores detrás de este escenario: las tasas de interés, la presión de los costos, la debilidad de la demanda, el aumento de la morosidad y las restricciones y mayores precios de la energía.La combinación configura lo que la consultora define como un “efecto sándwich”: las empresas venden menos, enfrentan costos crecientes y tienen cada vez menos margen para trasladar esos aumentos a los precios. A eso se suma el costo del financiamiento, que presiona sobre la cadena de pagos.Tasas de interésEl primer elemento es el nivel de las tasas de interés. Para contener la presión sobre el dólar, el Gobierno aplicó un apretón monetario que llevó el costo financiero de las empresas a niveles más altos. Aunque con el correr del 2026 las tasas fueron a la baja, I+D señala que la curva quedó “un escalón más arriba”, con tasas reales positivas, es decir, por encima de la inflación.El impacto alcanza especialmente a las pymes industriales, que utilizan adelantos bancarios y descuento de cheques para financiar el capital de trabajo. El crédito más caro se suma a una cadena de pagos que, aseguran desde el sector, ya presenta señales de "estrés".Alza de costosUn segundo problema que remarcó I+D son los costos. En julio, los precios industriales aumentaron 1,7%, frente a una inflación general de 2,1% y una suba de 3,1% en los servicios. Para las fábricas, esto implica que los precios de venta crecen por debajo de distintos componentes de sus costos, con menor margen para absorber aumentos.Demanda débilUna tercera explicación es la demanda débil. Es un deterioro que resulta más marcado en los bienes de capital: las ramas de maquinaria y equipos y de otros equipos, aparatos e instrumentos se encuentran 47,6% por debajo de julio de 2022. Según Qualy, los sectores más vinculados al mercado interno enfrentan un consumidor más selectivo, menor inversión y una “demanda deprimida”.La consultora que dirige Anastasia Daicich señala que las empresas responden con medidas defensivas: recorte de turnos, liquidación de stocks, postergación de inversiones y priorizar el mantenimiento de los equipos en funcionamiento en lugar de reponerlos. Se suma a ese cóctel la apertura comercial de las importaciones, que agrega presión sobre los fabricantes locales.MorosidadEl cuarto factor es la morosidad. Así como sucede con las familias, los atrasos de pago en personas jurídicas también escalaron. Según I+D, la proporción de empresas industriales con deuda en situación irregular se multiplicó por cinco en el último año y medio, de 0,7% a 3,8%.Un informe especial hecho por la UIA sobre este tema reflejó que la mora alcanza al 12% de las empresas industriales con deuda bancaria, unas 4.300 compañías. En junio, el saldo irregular llegó a $ 968.000 millones, sobre un crédito total al sector de $25 billones.En promedio, la deuda impaga por firma ascendería a $ 228 millones, aunque es un escenario diverso: del total, dos tercios de las fábricas deben montos mucho menores, de hasta $ 10 millones.Además, el 47% de las empresas industriales declaró haber tenido retrasos en al menos uno de sus principales pagos. Los mayores problemas aparecen en impuestos (34%), proveedores (32%) y compromisos financieros (25%).Costos y cortes de energíaEl quinto factor está relacionado con la energía. I+D señala que las restricciones en la disponibilidad de gas y los mayores precios afectaron especialmente a ramas intensivas en energía, como la industria de la arcilla y la cerámica.En términos generales, la consultora de Coatz proyectó que cuando termine el año habrán cerrado 1.800 firmas fabriles y se habrán perdido unos 100.000 empleos sectoriales.Hacia adelante, un informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI) advirtió que el dato de julio puede haber sido algo "volátil". La consultora recordó que a comienzos de año el índice industrial cayó 3,3% y luego recuperó 3,9%. Por eso, recomendó esperar el número de agosto para tener un indicador bimestral que refleje el panorama completo.NE
"Efecto sándwich": de las tasas altas a la falta de demanda, 5 razones por las que la industria no levanta cabeza
Las empresas fabriles están apretadas por la suba de costos que no pueden trasladar a precios. Cuál es el impacto de las importaciones.Hay 4.300 fábricas con créditos en mora y deben en promedio $ 228 millones.











