Ulrich Siegmund llegó al centro electoral de su localidad natal subido en una moto. Las cámaras lo esperaban: el candidato de Alternativa para Alemania (AfD) y su moto Simson Schwalbe azul se han convertido en un símbolo. Primero, por su color, el mismo que el de AfD. Y segundo, porque el ciclomotor de una marca originaria del este alemán ha sido utilizado por el candidato para reivindicar un pasado idealizado con una fuerte industria que, sostiene, ha sido destruida por la inmigración.

El mensaje ha calado. Este domingo, el partido ultraderechista conseguía un resultado histórico en las elecciones del land Sajonia-Anhalt. Obtuvo el 43,8% de los votos, muy por delante de los democristianos de la CDU, que consiguieron el 17,2%. AfD se ha quedado a las puertas de la mayoría absoluta y no podrá gobernar en solitario, pero su irrupción en el poder es inevitable: no hay coalición opositora suficiente, y se ha abierto un escenario en el que la izquierda nacionalista de BSW, un partido que parecía tener pocas posibilidades de sobrevivir, le puede dar los pocos escaños que necesitan.

"Tenderé la mano a todas las fuerzas que deseen un cambio de política", declaró el candidato a la cadena alemana ARD.