La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ganar� las elecciones que se celebran este domingo en Sajonia-Anhalt, seg�n todas las encuestas y, dependiendo de cu�ntos partidos superen la barrera del 5%, podr�a rozar incluso la mayor�a absoluta. Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, la extrema derecha tendr�a posibilidades reales de gobernar un estado federado alem�n.Los partidos tradicionales buscan f�rmulas para impedirlo y las urnas pueden obligar a alianzas hasta ahora impensables. Pero, llegue o no al Gobierno, la AfD hace tiempo que ha dejado huella en este territorio de la antigua RDA. Tambi�n en la manera de discutir sobre cultura, arte, historia y hasta sobre qu� significa ser alem�n.Uno de los escenarios donde esa disputa hunde sus ra�ces est� en el valle del Saaleck, al sur del Land, cerca de la frontera con Turingia. Un paisaje aparentemente id�lico en el que, a lo largo de apenas 10 kil�metros, se condensan algunas de las capas m�s profundas -y tambi�n m�s oscuras- de la historia alemana.Entre vi�edos, castillos y peque�os pueblos de piedra aparece la catedral medieval de Naumburgo, con la c�lebre Uta, una de las grandes figuras femeninas de la escultura medieval alemana. Muy cerca est� Schulpforta, la escuela humanista por la que pasaron Nietzsche, Fichte o Klopstock y que los nazis incorporaron en 1935 a su red de Napolas, centros donde se formaban las futuras �lites del r�gimen. Hoy ha vuelto a sus or�genes como internado de �lite para alumnos especialmente dotados. All� est� tambi�n el castillo de Saaleck, donde buscaron refugio los asesinos de Walther Rathenau (ex ministros de Asuntos Exteriores del Reich). Y, apenas unos kil�metros m�s all�, Saalecker Werkst�tten, la casa y el taller del arquitecto Paul Schultze-Naumburg.Quienes pasaron por SaaleckEs en Saaleck donde la historia del valle entra de lleno en la batalla de las ideas. En 1928, Schultze-Naumburg public� Kunst und Rasse (Arte y raza), un libro en el que compar� obras de Picasso, Kandinsky o Kirchner con fotograf�as de personas con discapacidades para presentarlas como expresiones de una misma "degeneraci�n" biol�gica. Pero Saaleck no fue s�lo el lugar desde el que escribi�. Por su casa pas� Hitler y all� termin� Richard Walther Darr�, futuro ministro del Reich y uno de los grandes ide�logos de "sangre y suelo", teor�a plasmada en el libro Nueva nobleza de sangre y suelo. En el propio t�tulo agradeci� a Schultze-Naumburg la hospitalidad que le hab�a permitido concluirlo.Tambi�n, desde all� Schultze-Naumburg libr� su guerra contra la modernidad. Miembro del NSDAP (Partido Nacional Socialista Obrero Alem�n) y diputado del partido, tuvo un papel decisivo en el cierre de la Bauhaus de Dessau en 1932. Casi un siglo despu�s, es precisamente la Bauhaus la que ha vuelto a colocar la cultura en el centro de la batalla pol�tica de Sajonia-Anhalt."La Bauhaus representa el desarraigo", sostiene Hans-Thomas Tillschneider, portavoz de pol�tica cultural de la AfD en el Parlamento regional. Su partido quiere sustituir el actual lema del Land, "pensar moderno", por otro: "pensar alem�n". "Nuestro paradigma es otro", explica Tillschneider. "Queremos pensar alem�n, en relaci�n con nuestra identidad, nuestra cultura y nuestra historia".La elecci�n de las palabras no es menor. Tillschneider ha calificado tambi�n la Bauhaus de "extrav�o de la modernidad", una expresi�n que remite directamente a Schultze-Naumburg y a su combate contra la arquitectura moderna. El dirigente de la AfD rechaza cualquier proximidad ideol�gica con el nacionalsocialismo. El eco hist�rico, sin embargo, resulta dif�cil de ignorar.Un acto de campa�a de (AfD) en el este de Alemania.AfpLa batalla hace tiempo que ha salido del Parlamento. M�s de 60 museos, teatros, fundaciones, memoriales y asociaciones del Land se han movilizado contra el giro cultural que anuncia la AfD. Advierten de que est�n en juego "la libertad del arte, la apertura de las instituciones culturales y la cultura democr�tica de la memoria". Un manifiesto en defensa de la Bauhaus ha reunido adem�s a m�s de 2.500 organizaciones y personas.Annegret Laabs, directora del Kunstmuseum de Magdeburgo, resume el choque de otra manera: "Si se dice que arte es lo que surge en suelo alem�n y no es pol�tico, no queda nada del arte de nuestro pa�s".En las antiguas Werkst�tten de Schultze-Naumburg se trabaja hoy en direcci�n opuesta. Cuando Arne Cornelius Wasmuth lleg� a Saaleck en 2017 encontr� pr�cticamente dormida en el tiempo la casa desde la que el arquitecto hab�a desarrollado buena parte de aquellas ideas. Especialista en rehabilitaci�n de edificios hist�ricos y protecci�n del patrimonio, entendi� que no se trataba s�lo de salvar unos edificios. Hab�a que decidir qu� hacer con su historia.Su primera llamada fue a Egidio Marzona. El coleccionista y mecenas italo-alem�n, fallecido este a�o en Berl�n, hab�a reunido una de las grandes colecciones europeas de arte conceptual y de vanguardia. "Cuando le habl� de mi descubrimiento de las Saalecker Werkst�tten se interes� inmediatamente y quiso venir conmigo a conocerlas", recuerda Wasmuth.Pocas semanas despu�s estaban juntos en Saaleck. Marzona vio la posibilidad de crear all� "un espacio cultural �nico" que se enfrentara conscientemente a aquel legado y sacara de �l "la motivaci�n para una transformaci�n cultural contempor�nea y audaz".La Fundaci�n Marzona adquiri� las Werkst�tten en 2018 y comenz� su rehabilitaci�n. Mientras avanzan las obras, la dieDAS Design Akademie Saaleck funciona ya como una academia internacional de dise�o que re�ne a arquitectos, dise�adores, artistas y pensadores. Harvard se incorpor� al proyecto; despu�s llegaron la ETH de Z�rich, el Royal College of Art de Londres y la TU Delft. Donde Schultze-Naumburg combati� las vanguardias se ha instalado una red internacional para discutirlas, estudiarlas y producir nuevas ideas.No es una isla ajena al valle. Durante la RDA, las Werkst�tten fueron una residencia de ancianos y para muchos vecinos �sa, y no Hitler ni Schultze-Naumburg, es la memoria m�s cercana del lugar. "En la memoria colectiva est� mucho m�s asociado a esa etapa que al oscuro cap�tulo anterior a 1945", explica Wasmuth. De ah� las jornadas de puertas abiertas, los conciertos, las barbacoas y los encuentros con los habitantes de la zona. El reto, dice, consiste en tender un puente entre la investigaci�n y el dise�o internacionales y "la poblaci�n de la regi�n y nuestros vecinos directos".El futuro del castilloFuera de Saaleck, la AfD vuelve a disputar el relato del pasado. Su programa electoral sostiene que Sajonia-Anhalt dispone de una "sobreabundancia de gran historia alemana" y enumera a Enrique I, Ot�n I, Lutero, Bismarck y Nietzsche, el que estudi� unos kil�metros m�s arriba, en Schulpforta. La AfD quiere llevar esa historia a las escuelas, crear nuevos conceptos de "turismo patri�tico", recuperar el premio Friedrich Nietzsche y convertir Sajonia-Anhalt, en palabras de Tillschneider, en "lugar de anhelo de todos los patriotas alemanes".La ambici�n va m�s all� del Land. La AfD promete hacer de Sajonia-Anhalt un "Estado modelo de pol�tica cultural" desde el que impulsar despu�s el cambio en el resto de Alemania. Tillschneider habla abiertamente de un "giro de 180 grados" en pol�tica cultural.La tensi�n ha llegado tambi�n a la calle. En Allstedt, retratos de vecinos que formaban parte de una instalaci�n art�stica aparecieron cubiertos de esv�sticas y consignas ultraderechistas y varias esculturas fueron destruidas. Otros vecinos se organizaron para proteger las obras.Pero donde el proyecto de la AfD adquiere consecuencias m�s concretas es en el reparto del dinero p�blico. En junio, la AfD propuso en el Parlamento regional que las instituciones culturales que reciban subvenciones deban declarar su compromiso con "el Estado, la democracia y la cultura alemana". Tillschneider anunci� que no habr�a dinero p�blico para lo que denomina "arte antialem�n". "Si ya no existe arte alem�n, tampoco existe Alemania".Saaleck depende precisamente de ese dinero p�blico. Para la rehabilitaci�n de las Werkst�tten hay disponibles unos 22 millones de euros: siete millones del Gobierno federal y 15 millones del Land de Sajonia-Anhalt. El Land financia adem�s mediante subvenciones anuales el trabajo de la Fundaci�n Marzona.Por eso una victoria de la AfD no ser�a para Wasmuth un asunto abstracto. "Ser�a sin duda un gran desaf�o para nosotros en Saaleck", admite. Las ayudas "podr�an quedar sujetas a condiciones que nosotros no estuvi�ramos dispuestos a aceptar".Y deja claro d�nde est� el l�mite. La Fundaci�n Marzona afirma que decidi� conscientemente hacer de Saaleck "un centro para una sociedad abierta, inclusiva y decolonial", entre otras razones porque la regi�n "fue y sigue siendo un basti�n de las fuerzas de extrema derecha".Cuando las Werkst�tten reabran completamente en 2028 albergar�n la dieDAS Design Akademie Saaleck, un centro de documentaci�n y el Saaleck Study Center, en colaboraci�n con la Harvard Graduate School of Design. El proyecto habr� convertido as� la casa desde la que Schultze-Naumburg combati� la modernidad en un lugar dedicado a discutirla.Siempre que la pol�tica se lo permita. Wasmuth define a Saaleck como un "monumento inc�modo". Inc�modo por lo que ocurri� all�. Y porque, casi un siglo despu�s, la batalla cultural que se fragu� entre sus muros ha vuelto al valle con la AfD.