El debate sobre la sostenibilidad de las pensiones vuelve a ocupar un lugar central en España en un momento en el que las prestaciones han vuelto a revalorizarse, pero también en el que crece la preocupación por el impacto económico de una población cada vez más envejecida. El incremento de las jubilaciones, unido a las recomendaciones de organismos internacionales, ha reactivado el diálogo sobre la brecha generacional.
Las cifras ponen en contexto la magnitud del reto. En 2026, las pensiones contributivas se han revalorizado un 2,7%, mientras que las mínimas han aumentado un 7% y las no contributivas un 11,4%. La medida alcanza a casi 13 millones de pensiones y prestaciones. Tras la actualización, la pensión media del sistema se sitúa en 1.363,36 euros mensuales y la media de jubilación alcanza los 1.563,60 euros. Un aumento necesario para mantener el poder adquisitivo, pero que según la OCDE tensionará aún más las cuentas públicas si no se acometen reformas que frenen el gasto.
El organismo internacional advierte de que la combinación entre la jubilación de los baby boomers y la vinculación de las pensiones al IPC generará un aumento del gasto equivalente a 3,8 puntos del PIB en dos décadas. Un escenario que no solo ha entrado en el análisis económico, sino que se ha trasladado también al debate social y televisivo, donde se discute si existe una auténtica brecha generacional entre jóvenes y mayores.








