OpenAI dio a conocer su “solución al problema de existencia y suavidad de Navier-Stokes, uno de los Problemas del Premio del Milenio”, por el cual el Instituto Clay de Matemáticas otorgaba la suma de un millón de dólares, sin embargo, de inmediato se generó una gran polémica porque el matemático Tristan Buckmaster acusó a la compañía que lidera Sam Altman de usar como base sus investigaciones para alcanzar este logro sin pedirle el permiso correspondiente. Rápidamente, la compañía salió a responderle a través de sus redes sociales, felicitando a Buckmaster y a su compañero Levent Alpöge, de Anthropic, una compañía rival de OpenAI, por su labor, pero negando, de manera terminante, que hubieran usado ese material para resolver el problema matemático. “Felicitamos a Levent Alpöge y Tristan Buckmaster por su notable trabajo matemático. Nosotros (los investigadores y los agentes) no vimos ninguno de sus trabajos por ningún medio hasta que lo publicaron —en particular, no se accedió a datos específicos de usuarios con el fin de resolver este problema”, comienza diciendo el descargo que OpenAI compartió en su cuenta oficial de X.

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