El Palau de la Generalitat acogió ayer el acto de entrega de las dos medallas de oro, el máximo reconocimiento que puede conceder el Govern y al que asistieron, entre otras personalidades, los ex presidentes Pujol, Montilla, Mas, Aragonès o el presidente del Parlament Josep Rull. Las medallas las impuso el president Illa a dos personajes con muchos más puntos en común de los que puede imaginarse de una reconocida científica como la doctora en física Caterina Biscari, directora del sincrotón Alba, y el impulsor de la última revolución gastronómica, Ferran Adrià. Dos personaje que comparten, en palabras del President, “la mejor ambición de todas, que es la moral, la que no le mueve a uno por el éxito personal sino por la voluntad de investigar para aportar a la sociedad y al país”.Caterina Biscari y Ferran Adrià junto al president Salvador Illa tras recibir sendas medallasPrimero fue el turno de la física, quien aseguró que la medalla es sobre todo de “Alba y también del sistema de ciencia de Catalunya” y reivinció que hoy, más que nunca, la ciencia es necesaria para construir un futuro sostenible”. Tras su emotivo discurso y la glosa destacando sus valores como científica, como líder y como madre, que pronunció su hija, llegó el momento del reconocimiento a Adrià, quien agradeció el que aseguró que es de todos los que ha recibido, “el que me hace más ilusión”. Tuvo palabras en su discurso para agradecer la complicidad de su esposa, Isabel Pérez Barceló, de su hermano Albert y del añorado Juli Soler, cuyos hijos Rita y Pancho acudieron a la ceremonia. Fue su amigo, el reconocido publicista Toni Segarra, quien se dirigió al público agradeciendo en primer lugar el “honor inmenso y el privilegio de hacer una glosa de alguien que ha sido desde hace años una inspiración constante para mi y que en un momento crítico de mi profesión me devolvió el entusiasmo que estaba perdiendo”. Después de recordar lo que suponía “la fortuna de ir a cenar a El Bulli atravesando aquella carretera estrecha y revirada que llevaba de Roses a Cala Montjoi, cuya etimología profética significa Monte de la Alegría o Monte del Gozo”. Un lugar, señaló, del que “había que regresar a la civilización por la misma carretera tras una cena de cuatro o cinco horas, y habiendo bebido razonablemente...Segarra puso en valor la importancia de que “hoy estemos entregando a Ferran esta medalla por haber creado el restaurante más importante y más influyente de la historia tiene aún más valor cuando uno piensa en la absurda dificultad de llegar hasta allí y de regresar desde allí. ¿Cómo es posible que millones de personas de todos los rincones del mundo intentaran desesperadamente pasar una horas en aquel lejanísimo lugar?”.Tras hablar de la lejanía física, se refirió a la distancia conceptual. “Porque El bulli ni siquiera fue un restaurante. O no era lo que siempre hemos entendido como restaurante”. Allí, explicó, “se asistía a la representación de una obra, algo semejante a un espectáculo, a una exhibición dirigida por Juli Soler, el maestro de ceremonias más genial y más extraordinario que han conocido los tiempos, en la forma de un menú larguísimo de pequeños bocados sobre los que uno lo ignoraba todo, y que cada año eran distintos”. Segarra afirmó que sería un error “juzgar a Ferran y a su equipo por lo que hicieron, esos 1846 platos que transformaron la gastronomía universal, por las técnicas y conceptos revolucionarios que aportaron, por los años de vanguardia y de innovación radical”. Esa reflexión sobre lo que hicieron, aclaró, “nos suele llevar a la idea equivocada de algo que se acabó, que tuvo un final. Y en absoluto es así. Es mucho más importante juzgar a Ferran Adrià por lo que ha hecho posible. Ferran empezó algo que hoy sigue vivo y en permanente expansión, sin que sepamos vislumbrar un final”. De ahí, dijo, la importancia del reconocimiento que ayer recibía, “solemne, serio, más cercano al mármol con el que se fijan las bases, los fundamentos, que que al alboroto insustancial de los premios que suele conceder la industria, más cercanos a la frivolidad de las modas y las tendencias”.En su glosa también destacó la normalidad de un personaje al que “le gusta hablar, explicarse, contar lo que estudia y lo que aprende” e incluso al que a veces “es difícil hacer callar”. Para Segarra, “esa popularidad es otra de las evidentes consecuencias de la revolución de Ferran. Nunca antes los cocineros habían sido estrellas de los medios, celebridades comparables a los músicos,los actores o los futbolistas. y nunca antes tantos niños de todo el planeta habían querido ser chefs”.Esa misma popularidad, reconoció, “nos ha impedido ser conscientes de cuál es su importancia real. Ferran ha transformado por completo y en todo el mundo aquello a lo que se ha dedicado: la alta gastronomía”. Recurrió al símil del futbol para explicar esa idea recordando que se tiende a comparar al chef con Messi por su genialidad incomparable (“Messi es un intérprete insólito y único pero lo que hace se acaba en él”) , en vez de a su admirado Cruyff, que “cambió el fútbol para siempre”.España, Catalunya son líderes mundiales de muy pocas cosas, señaló Segarra, “de casi ninguna”. Sin embargo “lo somos desde hace treinta años en una categoría tan sofisticada, tan compleja, tan estratégica, como la alta gastronomía. Yo me atrevería a decir, y es solo mi opinión, que hoy BArcelona es la ciudad donde mejor se come del mundo. Y no estoy seguro de que el mundo lo sepa”.Frente a quienes creen que la alta cocina es “un asunto para unos pocos tipos con dinero obsesionados por la comida, un asunto de élites”, el autor de la glosa recordó que “la alta gastronomía es el origen de todo en la alimentación, que es una parte fundamental de nuestras vidas y de la economía de los países” y la comparó con la Fórmula 1 en el mundo del automóvil, “el lugar donde se inventa y se prueba lo que luego todos usaremos”. Los avances de El Bulli, afirmó, “han alcanzado una condición de eternidad y universalidad que hace pensar que siempre estuvieron ahí”. Tras poner un ejemplo del mundo literario, refiriéndose a cómo impactó en García Márquez la lectura de La metamorfosis de Kafka (“Tras leer la primera frase soltó: 'No sabía que estuviera permitido escribir cosas así'), explicó que lo que Ferran ha regalado al mundo de la cocina “ha sido algo tan fundamental como la libertad. Ha dado permiso para pensar y para crear lo que cada uno sea capaz de imaginar y de interpretar. Durante tres siglos cocinar bien era ejecutar con la máxima maestría una receta canónica del recetario francés. Ferran ha sido para todos los cocineros del mundo lo que Kafka fue para García Márquez”.Si en la glosa recurrió al mundo del fútbol o al de la literatura, también lo hizo al del arte, recordando que hay “un camino, lleno de curvas por supuesto, que une misteriosamente en una extraña tradición catalana y universal a Gaudí, a Dalí y a Ferran Adrià”. Para concluir, Segarra señaló que tal como El Bulli no fue nunca exactamente un restaurante, “tampoco llegó a cerrar nunca sus puertas. Su misión era encender una llama que se ha extendido por todo el mundo, y que es especialmente perceptible en Barcelona, en Catalunya. Así que elBulli no cerró, sigue abierto, transformado en otra cosa, en una idea o en una voluntad que está presente en multitud de restaurantes. Incluso en cualquier hogar donde, frente a unos modestos fogones domésticos, alguien siente que puede pensar antes de cocinar, que puede imaginar y crear. Que puede gritar, liberado y feliz: “¡Carajo, de modo que esto se puede hacer!”Periodista barcelonesa, trabaja en La Vanguardia desde 1989, donde escribe sobre gastronomía y dirige el canal Comer en la web de este diario. Ha impulsado, junto a Fundación Raíces, el proyecto social Cocina Cociencia, dedicado a la inmersión social y laboral de jóvenes en riesgo de exclusión a través de la restauración.
Así fue la glosa que Toni Segarra hizo de Ferran Adrià en la entrega de la Medalla d'Or
El publicista dijo que es mucho más importante juzgar a Ferran por lo que ha hecho posible y sigue vivo, que por esos 1846 platos que cambiaron la gastronomía universal y por sus técnicas y conceptos revolucionarios






