Dos pinturas de Renoir robadas de un pequeño museo francés aún no han sido recuperadas, pero si los ladrones esperan sacar provecho de las obras, les resultará muy difícil encontrar un comprador.Vender arte robado y conocido es imposible en una casa de subastas o a través de otros canales públicos sin levantar sospechas. Incluso en el mercado clandestino, el valor se desploma. Y, a diferencia de otros objetos llamativos como las joyas, los cuadros no pueden cortarse y venderse por partes sin perder todo su valor.Expertos en delitos de arte subrayan que la mayoría de los compradores simplemente no quiere esa responsabilidad. En resumen, la realidad no se parece en nada a las películas.“La gente siempre piensa que existe una especie de personaje tipo ‘Dr. No’ de la película de James Bond. Pero eso es Hollywood. En el mundo real, no hay coleccionistas así”, explicó Arthur Brand, un detective privado de arte radicado en los Países Bajos.
Brand, que ha investigado delitos de arte durante unos 20 años, explica que a menudo “nadie tocará” el arte robado, en particular las obras más conocidas. A veces eso significa que pinturas valoradas en millones de dólares quedan, en la práctica, “sin valor” una vez que están fuera del museo, añadió, o al menos reducidas a una pequeña fracción del precio.El robo en el Museo Renoir —la última casa del pintor Pierre-Auguste Renoir en la Riviera francesa— ocurrido el martes es un nuevo delito de arte de alto perfil dirigido contra colecciones en todo el mundo, y los expertos advierten que podría haber más.Esto es lo que sabemos.










