De nuevo un museo francés se ha mostrado vulnerable y ha perdido parte de su valiosa colección. Casi un año después del espectacular robo de joyas reales del Louvre, un botín aún no recuperado, este martes dos ladrones consiguieron llevarse dos cuadros de Pierre-Auguste Renoir (1841-1919), el maestro impresionista, después de asaltar de madrugada el museo ubicado en la última casa donde vivió el artista, en la localidad de Cagnes-sur-Mer, cerca de Niza, en la Costa Azul.En un principio los intrusos sustrajeron cuatro óleos, pero durante la precipitada huida –pues la policía municipal, gracias a la alarma, llegó en cinco minutos– dejaron dos de ellos tirados en el jardín, dentro de sacos. Los ladrones habían forzado previamente una verja exterior, por la que volvieron a salir, y una del museo. Las obras robadas están valoradas en varios millones de euros. Una de ellas, Madame Colonna Romano, fue pintada hacia 1910. La otra, Jeune femme au puits, es más antigua, de 1886. Los cuadros abandonados en la fuga son Madame Stephen Pichon (1895), y Coco lisant (1905). Este último tenía un alto valor sentimental para los descendientes del pintor, pues aparece el último hijo del artista, Claude, con sus largos cabellos rubios.El alcalde de Cagnes-sur-Mer, Bryan Masson, del ultraderechista Reagrupamiento Nacional (RN), se mostró indignado por lo sucedido y lanzó veladas acusaciones al Gobierno por la falta de medidas eficaces y de ayudas suficientes para proteger el patrimonio cultural. Según Masson, los delincuentes estaban bien informados sobre el lugar y cómo descolgar los cuadros, ya que llevaban la herramienta adecuada, una sierra metálica. El alcalde expresó su convencimiento de que se trató de un robo por encargo.En un principio Masson evaluó en 9 millones de euros el valor de las obras robadas, pero luego se recuperó un segundo cuadro. El alcalde hizo un llamamiento al Ministerio de Cultura para que “active una financiación extremadamente importante para preservar los museos de Francia”. “Es el patrimonio de todos los franceses el que hoy es objetivo de bandas, de mafiosos”, enfatizó.El Museo Renoir de Cagnes-sur-Mer tenía una colección de 13 cuadros del propio pintor antes del robo, además de unas cuarenta esculturas, mobiliario original, objetos personales, fotografías y documentos diversos. Está situado en una finca, Domaine des Collettes, adquirida por el pintor en 1907. Los médicos le habían aconsejado instalarse en el sur del país, el Midi, después que le fuera diagnosticada una poliartritis reumatoide, una dolencia dolorosa y discapacitante. Allí hizo construir una espaciosa casa con dos talleres. En este refugio de estilo neoprovenzal, dotado de un bello jardín con olivos centenarios, naranjos e higueras, Renoir acogió hasta su muerte, en 1919, a grandes artistas de la época como Matisse, Picasso, Modigliani y Monet.Un agente de policía se encuentra frente a la entrada del Museo Renoir tras el robo de cuatro cuadros, valorados en nueve millones de euros VALERY HACHE / AFPLo sucedido este martes alarga la serie negra de robos de joyas del patrimonio en Francia. El de más impacto, una auténtica crisis nacional, sucedió en octubre del año pasado en la galería de Apolo del Louvre, donde las joyas robadas se estimaron en 88 millones de euros. Pese a la detención de los autores materiales, no se ha hallado el botín, lo que lleva a temer que las joyas históricas pudieron ser despiezadas para venderse individualmente las partes de oro y las piedras preciosas.A finales de julio fue robado un collar de oro perteneciente al Tesoro de Vix, de la época celta, 500 años antes de Cristo. Los delincuentes actuaron a pleno día en el museo de Châtillon-sur-Seine.Unos días antes otro robo tuvo se perpetró en Wingen-sur-Moder, en Alsacia. Las joyas sustraídas tenían un valor de más de 4,5 millones de euros.El Ministerio de Cultura desveló un plan de seguridad de 33 puntos a comienzos del verano, pero, reconociendo su impotencia, recomendó a los museos que retiraran temporalmente de las vitrinas los objetos de más valor, a la espera de que se mejores las instalaciones y los sistemas de seguridad antirrobo. Eso mismo se hizo en la galería Apolo del Louvre, que ya no exhibe joyas.Los robos de cuadros célebres suelen ser ya inhabituales, por la gran dificultad de los autores para encontrar comprador. Uno de los casos más graves ocurrió en 1990 en el Museo Isabella Steward Gardner de Boston. Fue el mayor robo de arte jamás perpetrado en Estados Unidos. Fueron sustraídas 13 obras de Rembrandt, Vermeer, Degas y Manet valoradas en unos 500 millones de dólares y que nunca se han recuperado.Corresponsal de 'La Vanguardia' en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)