En Guatemala, buena parte de los puentes de las principales rutas del país fueron construidos hace varias décadas, bajo normas, cargas y volúmenes de tránsito distintos de los actuales. Con el paso del tiempo, muchas de estas estructuras no solo han envejecido, sino que hoy deben soportar condiciones para las que originalmente no fueron diseñadas.

Los eventos recientes han vuelto a poner el asunto sobre la mesa. Accidentes, daños visibles y soluciones temporales han evidenciado que el problema no se limita a reaccionar cuando una estructura presenta una emergencia, sino que requiere conocer con anticipación cuáles puentes mantienen su capacidad, cuáles necesitan ser reforzados y cuáles ya deberían sustituirse.

Durante La Charla, de Guatemala No Se Detiene, Byron Paiz, presidente de la Asociación Guatemalteca de Ingeniería Estructural y Sísmica (Agies), y Fóscolo Liano, gerente general de Grupo Muratori, coincidieron en que el país necesita pasar de las inspecciones visuales y reparaciones puntuales a un sistema de evaluación técnica, priorización y mantenimiento continuo. También advirtieron que, en varios casos, la solución no necesariamente pasa por conservar la estructura existente.