Las naciones del golfo Pérsico están reforzando sus defensas y buscando rutas alternativas para sortear el estrecho de Ormuz, según informaron funcionarios, mientras se enfrentan a una guerra de Estados Unidos contra Irán que no parece tener fin y en la que han sufrido el peso de los ataques de represalia de Teherán.
Mientras la administración Trump intenta imponer un control económico asfixiante sobre Irán, una táctica con pocos precedentes de éxito, funcionarios de los Emiratos Árabes Unidos y Qatar afirmaron en una conferencia celebrada esta semana en Abu Dabi que la “autonomía estratégica” es esencial para las naciones del Golfo.
Esas naciones, que durante mucho tiempo han dependido de Estados Unidos como su principal socio en materia de seguridad, han diversificado algunas de sus alianzas desde febrero, cuando se convirtieron en objetivo de drones y misiles iraníes, recurriendo a países como Corea del Sur, Ucrania y Turquía en busca de asistencia militar.
“La autonomía estratégica no implica aislamiento estratégico”, declaró Anwar Gargash, asesor diplomático del presidente de los Emiratos Árabes Unidos. “Nuestras alianzas de larga data y de confianza, en particular con Estados Unidos, siguen siendo una parte esencial de nuestra seguridad y una importante fuente de fortaleza. Ambas son complementarias, no contradictorias”.






