Noticia Exclusivo suscriptores Costo de vida volvió a repuntar y complica la tarea del Banco de la República; ¿qué está en juego para responsable de la política monetaria del país?Para la nueva Junta Directiva del Banco de la República el dato de inflación de agosto la deja frente a una decisión compleja, pues mantener o elevar las tasas tiene costos para hogares y empresas. Foto: Banco de la RepúblicaPERIODISTA ECONÓMICO09.09.2026 06:11 Actualizado: 09.09.2026 06:11
El Banco de la República ha endurecido su política monetaria, mantiene las tasas de interés en niveles históricamente altos (12 por ciento) y lleva meses intentando enfriar la demanda. Pese a ello, la inflación volvió a acelerarse y llegó a 6,24 por ciento en agosto, más del doble de la meta del 3 por ciento.El dato de la variación en el costo de vida de los colombianos revelado el lunes por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) no solo encendió las alarmas, sino que puso sobre la mesa una pregunta que gana espacio entre analistas y mercados. ¿Por qué las decisiones del Emisor todavía no consiguen doblegar la inflación? LEA TAMBIÉN Lo preocupante, advierten algunos economistas consultados, es que Colombia completa varios años lejos de la meta, mientras las señales que llegan desde el propio Banco de la República indican que converger hacia ese objetivo tomará más tiempo. “Solo se regresaría a esa meta hacia mediados de 2028”, señaló recientemente Leonardo Villar, gerente del Emisor. De ahí surge otra pregunta que comienza a ganar espacio entre los analistas: ¿una demora tan prolongada puede terminar afectando la credibilidad de la autoridad monetaria?La respuesta de los consultados apunta menos a una falla de la política monetaria que a los límites de la herramienta que tiene el Banco para combatir las presiones actuales. Alimentos, energía y clima están jugando en contra, mientras el elevado aumento del salario mínimo, el gasto público y el deterioro fiscal agregan presión. El problema es que, cuanto más tiempo permanezca alta la inflación, mayor será el riesgo de que hogares y empresas comiencen a verla como algo permanente.Munir Jalil, director de investigaciones económicas de BTG Pactual Colombia, descarta que el resultado de agosto pueda atribuirse a un Banco de la República que no esté haciendo su tarea. Sin embargo, reconoce que después de mantener una política restrictiva durante meses, un dato como este “sí levanta la pregunta de qué debe suceder para que la inflación baje”.“Hay que ser y parecer”, señala Jalil, quien advierte que la prolongada distancia frente a la meta hace que cualquier nueva desviación pueda afectar las expectativas y llevar a hogares y empresas a considerar permanentes aumentos de precios que podrían ser transitorios.Tasas, no para todoLos alimentos sorprendieron al alza en agosto con un aumento mensual de 0,71 por ciento, frente al 0,3 por ciento esperado. Las frutas subieron 4,5 por ciento y explicaron buena parte de ese comportamiento. También hubo presiones en servicios y energía.Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Grupo Alianza, explica que el Banco puede actuar principalmente sobre la demanda. Al subir las tasas, busca moderar el consumo y el crédito, pero esa herramienta no puede detener un problema climático, una escalada de los fertilizantes o un incremento de las tarifas de energía.Aun así, las tasas cumplen otra función. “El Banco trata de trabajar en ambos aspectos, en controlar la demanda y mostrar su presencia frente al choque de inflación”, señala Campos. La intención es impedir que aumentos inicialmente transitorios terminen trasladándose a otros precios y afectando las expectativas.Ese riesgo puede aumentar con El Niño. Andrés Langebaek, exvicepresidente de Anif, señala que sus efectos ya comienzan a percibirse y advierte que los meses más difíciles podrían presentarse entre noviembre y marzo o abril del próximo año. LEA TAMBIÉN Jalil también considera que el mayor impacto podría sentirse a comienzos de 2027. A esto se suma la expectativa de BBVA Research. Mariana Quinche, economista de la entidad para Colombia, prevé que la inflación continúe al alza y cierre 2026 en 7 por ciento por los posibles efectos del terremoto, El Niño y el dinamismo de la demanda interna.El Banco de Bogotá, por su parte, advierte que los alimentos ya presentan una inflación elevada antes de que se materialicen plenamente los efectos del fenómeno climático.Frente fiscalPero no todas las presiones vienen de factores que escapan a las decisiones económicas internas. Varios de los consultados ponen sobre la mesa el fuerte incremento del salario mínimo y el gasto público. Langebaek sostiene que la responsabilidad de controlar la inflación no recae solo sobre el Banco y recuerda que la Junta ha advertido sobre la falta de coordinación con el Gobierno para alcanzar la meta.Según el economista, el elevado ajuste salarial ha presionado algunos servicios y las comidas fuera del hogar, mientras el gasto público sigue contribuyendo con fuerza a la demanda.Daniel Velandia, director general de Estudios Económicos y economista jefe de Credicorp Capital, es más directo. “Cuando un gobierno sube el salario mínimo un 24 por ciento y deja el déficit fiscal de un país casi al 8 por ciento del PIB, pues no hay banco que aguante”, afirma.La Gobernación del Valle del Cauca hace un llamado para optimizar el recurso hídrico. Foto:GobernaciónEn su opinión, el Emisor ha hecho lo que le corresponde, pero la política monetaria pierde efectividad cuando busca moderar la demanda mientras, por otra vía, el gasto público y los mayores costos laborales continúan presionándola.Juan José Echavarría, exgerente del Banco de la República, coincide en que el Banco “la tiene difícil” mientras no se corrija el frente fiscal. También advierte que mantener la tasa sin nuevos incrementos en las últimas juntas no ayuda y que el panorama podría complicarse si el peso se deprecia o El Niño aumenta las presiones sobre los precios.Credibilidad en juegoLa discusión, entonces, va más allá del dato de agosto. La credibilidad de un banco central depende también de que hogares, empresarios y mercados confíen en que, después de un choque, la autoridad conseguirá devolver la inflación hacia su objetivo.Jalil advierte que tantos años sin cumplir la meta hacen que cualquier desviación, incluso transitoria, pueda contaminar las expectativas y llevar a las personas a percibirla como permanente.Velandia coincide en que ahí está una de las principales funciones de la política monetaria en este momento. Cuando se trata de alimentos o energía, reconoce, es poco lo que puede conseguir directamente una tasa más alta. Lo que busca el Banco es impedir que esas presiones terminen extendiéndose al resto de la economía. LEA TAMBIÉN Incluso sobre el terremoto existen matices. Velandia encuentra señales puntuales en alimentos, servicios médicos y artículos de aseo, mientras el Banco de Bogotá sostiene que por ahora no hay evidencia contundente de un impacto relevante sobre los precios nacionales.Tasas más altasPara los expertos, el dato de agosto deja a la Junta Directiva frente a una decisión compleja. Mantener o elevar las tasas tiene costos para hogares y empresas, pero flexibilizar la política mientras la inflación vuelve a acelerarse podría poner mayor presión sobre las expectativas.Jalil considera que el Banco probablemente deberá conservar la tasa en su nivel actual por más tiempo e incluso no descarta incrementos posteriores. Langebaek también cree que los últimos datos vuelven a abrir la discusión sobre nuevas alzas, mientras Velandia señala que el debate sigue abierto porque parte importante de las presiones actuales difícilmente responderá a un mayor endurecimiento monetario.El Banco puede restringir el crédito y moderar la demanda, pero no controla el clima, no produce alimentos ni ordena las cuentas fiscales. Su reto es evitar que esos choques terminen convirtiéndose en inflación persistente, insisten los analistas. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






