A principios de noviembre Estados Unidos celebra unas elecciones legislativas important�simas. Las encuestas indican que los republicanos tienen much�simas probabilidades de perder el control de la C�mara baja del Congreso (que se renueva por completo) y que se arriesgan incluso a perder el Senado (que cambiar� un tercio de sus 100 miembros), por el desgaste de dos a�os de Gobierno de Donald Trump, de los aranceles, de la sacudida constante, la guerra en Ir�n, el coste de la vida y, en especial, el precio de la gasolina. La narrativa est� en contra del partido que domina el legislativo y el Ejecutivo y, para intentar revertirla, el presidente ha convocado algo in�dito, una convenci�n en Dallas, Texas, entre hoy mi�rcoles y ma�ana jueves.En realidad, no se trata de una convenci�n al uso, como la que los dos partidos celebran en cada a�o electoral, con delegados y toda una estructura para nombrar formalmente candidatos presidenciales. Es algo diferente, un Trumpapalooza, en palabras de Joe Gruters, responsable del Comit� Nacional Republicano (RNC), una mezcla entre el nombre del presidente y el del Lollapalooza, el famoso festival de m�sica. Porque de eso se trata, un festival pol�tico visual, con Trump como cabeza de cartel y m�s de 100 oradores se�alados como teloneros.La estrategia no puede ser m�s simple y m�s obvia: centrarlo todo en la figura de Trump para generar entusiasmo y energizar a su potente base de votantes antes de las midterm. No se trata de un debate de programas o estrategias concretas, sino de movilizaci�n, recaudaci�n y atenci�n. Todo gira en torno a una idea esencial en esta Administraci�n: el presidente cree que es una figura amada, respetada e invencible. "Existe la teor�a de que yo consigo los votos", asegur� Trump en una entrevista con Fox News la semana pasada. "Lo veo todo el tiempo: cuando Trump est� en la papeleta electoral, ganan. Cuando no est�, la gente no va a votar", insisti�.Trump sostiene tambi�n que nunca ha perdido ni puede perder, y por eso insiste desde hace seis a�os en que le robaron las elecciones de 2020. La derivada de esa filosof�a es que, si los republicanos van mal en las encuestas o han perdido algunas convocatorias importantes a nivel estatal en los �ltimos 24 meses, no es por el desgaste asociado a su l�der, sino todo lo contrario. Porque no est�n lo suficientemente relacionados. Que hace falta mucho m�s Trump, y no menos, a pesar de lo que muchos cargos empiezan a admitir de forma an�nima en reportajes de cada vez m�s medios de comunicaci�n.El presidente y su equipo est�n preocupados porque saben que la incomparecencia de la oposici�n dem�crata de los �ltimos a�os va a cambiar despu�s de noviembre. Y puede ser mucho m�s efectiva con el control del Congreso. Trump no sale en ninguna papeleta, pero busca activar a los suyos, desanimados por el caos en el Gobierno, el caso Epstein, la belicosidad de una Administraci�n que hab�a prometido no m�s guerras en Oriente Pr�ximo, el precio de los alimentos o incluso la proliferaci�n de ruidosos centros de datos que consumen recursos esenciales como el agua o la electricidad en zonas rurales. Una encuesta de YouGov publicada el mes pasado muestra que el 91% de los dem�cratas registrados planean votar, en comparaci�n con el 79% de los republicanos registrados.Trump pretende nacionalizar el proceso y fidelizar a todos los aspirantes a tener una carrera pol�tica. En los �ltimos meses los congresistas y senadores que consideraba menos fieles o los ligeramente esc�pticos o cr�ticos con su presidencia han sido barridos en primarias por candidatos aupados por la Casa Blanca. Ahora los que quedan no van a tener m�s remedio que asociar su nombre al del l�der desgastado y asumir que en muchos lugares las legislativas van a ser una especie de refer�ndum sobre su liderazgo y su agenda, en vez de una elecci�n sobre temas locales o estatales. A pesar de que hoy la popularidad del presidente est� en su nivel m�s bajo, a diferencia de 2024. "Esta hist�rica Convenci�n de Mitad de Mandato destacar� los numerosos logros del presidente Trump y su compromiso inquebrantable con la restauraci�n de Estados Unidos", ha defendido Gruters, el poco conocido presidente del Comit� Nacional Republicano. "Necesitamos al presidente en el centro, en primera fila".El evento de Dallas coincide con carreras muy disputadas, especialmente la contienda por el Senado en Texas, donde Ken Paxton, un candidato pol�mico y cargado de esc�ndalos, pero escogido y apoyado por Trump, se la juega contra el dem�crata James Talarico, que va por delante en los sondeos. Adem�s, hay por lo menos 40 o 50 distritos que se espera que sean muy disputados por todo el pa�s. Aun as�, menos de la mitad de los candidatos conservadores en esas contiendas m�s re�idas en ambas c�maras est�n en la lista de oradores previstos, ya que les han pedido una aportaci�n de al menos 25.000 d�lares por cabeza por la invitaci�n. "B�sicamente, se trata de unas 35 contiendas electorales -una muy importante es la de Texas- para mantener el control y obtener buenos resultados. Son cinco senadores y 30 congresistas, hombres y mujeres. Y voy a trabajar muy duro para lograr que ganen", afirm� Trump estos d�as, anunciando que har�a campa�a en persona en todas.El otro elemento que da sentido a la convenci�n es el medi�tico. Al reunir a la plana mayor, con �l a la cabeza, el presidente, que hablar� las dos noches, garantiza cobertura en todos los medios del pa�s y buena parte de los internacionales. Una plataforma para hablar de inmigraci�n y seguridad fronteriza, de bajadas de impuestos, de proyecci�n exterior, de inversi�n extranjera, de la "protecci�n de los valores estadounidenses" y de intentar acaparar la atenci�n nacional para cortar la narrativa de los dem�cratas sobre el coste de vida, la insostenibilidad de la deuda y el fracaso de la guerra de Ir�n. Algo que ser� especialmente complicado, ya que las intervenciones de Trump competir�n con las dos primeras noches de la temporada regular de la NFL, la liga de f�tbol americano. Y porque cuatro de las cinco grandes cadenas de televisi�n no parecen haber decidido si emitir�n largos programas sobre la convenci�n o no.Por �ltimo, el Trumpapalooza es, desde luego, una cuesti�n de dinero. Se espera que el evento recaude m�s de 50 millones de d�lares en donaciones directas e indirectas (muchos delegados pagan peque�as fortunas por estar ah� y aspirar a un momento con Trump) y se espera que re�na a unas 20.000 personas, la mayor convenci�n del partido en una d�cada. Una demostraci�n de fuerza y un entrenamiento de cara a 2028. Asistir a una mesa redonda con Trump el 9 de septiembre cuesta 250.000 d�lares por persona. Los donantes tambi�n podr�n tomarse una foto con el presidente por el m�dico precio de 88.600 d�lares. El precio por lo mismo con el vicepresidente Vance baja a 75.000 y 35.000 d�lares, respectivamente.
Trumpapalooza, un festival convenci�n con fotos con el l�der a 80.000 d�lares
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