NoticiaDe practicar yoga sobre el Caribe a caminar entre cactus, visitar un viñedo y cenar frente al mar. Un recorrido que va más allá de las playas de ArubaLa ‘isla feliz’ propone una forma distinta de viajar: actividades de bienestar, naturaleza, gastronomía y experiencias románticas en un destino donde descansar también hace parte del plan. Foto: iStockPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD08.09.2026 18:03 Actualizado: 08.09.2026 18:03

Hay viajes en los que el itinerario parece una carrera contra el reloj. Y hay otros en los que el itinerario, paradójicamente, está diseñado para aprender a bajar el ritmo. Aruba pertenece a esta segunda categoría.La isla, una de las postales más reconocibles del Caribe por sus playas de arena blanca y sus aguas transparentes, recibe al visitante con una promesa sencilla: descansar. No es necesario asociarla con la fiesta interminable ni con noches de discoteca. Su propuesta turística tiene cada vez más espacio para el bienestar, la naturaleza, las experiencias familiares, el romance y la desconexión. LEA TAMBIÉN El viaje comienza con una ventaja para los colombianos: llegar es relativamente sencillo. Avianca conecta Colombia con Aruba en vuelos directos desde Bogotá, con una operación que alcanza en promedio dos vuelos diarios y un tiempo de vuelo cercano a una hora y 50 minutos.El aeropuerto de Aruba recibe de 45 a 50 vuelos diarios. Foto:Boyan OrtsenA eso se suma un factor que puede hacer más atractivo el viaje para el bolsillo colombiano. Un dólar más barato se traduce en que, para quien cambia pesos por dólares, algunos gastos resultan relativamente menos costosos.Antes de empacar, sin embargo, hay un requisito que los viajeros procedentes de Colombia deben tener presente: Aruba exige el certificado internacional de vacunación contra la fiebre amarilla a quienes llegan desde países considerados de riesgo, entre ellos Colombia. La vacuna debe haberse aplicado al menos diez días antes del viaje.Los colombianos, además, no necesitan visa para ingresar a Aruba por turismo en estancias cortas. Sí necesitan un pasaporte vigente, tiquete de ida y regreso, reserva de alojamiento y la ED Card, un formulario digital obligatorio que actualmente incluye una cuota de sostenibilidad de 20 dólares.Ya en la isla comienza otra historia.A recorrer ArubaEl primer amanecer permite entender por qué Aruba vende tanto la idea de bienestar. El mar siempre está cerca en una isla pequeña donde siempre se siente cerca el olor a sal. El viento se siente de manera permanente y el paisaje mezcla arena, palmeras, cactus y tonos azules. No hay que recorrer grandes distancias para encontrar una actividad que invite a detenerse.A las diez de la mañana, para empezar el día, la propuesta es practicar SUP yoga. La idea parece sencilla: hacer yoga sobre una tabla de paddleboard, con el Caribe como escenario. Pero mantenerse de pie sobre el agua obliga a concentrarse. El movimiento de la tabla convierte cada postura en un pequeño ejercicio de equilibrio y atención.Vela Aruba, una de las compañías turísticas que ofrece este servicio presenta el SUP yoga como una experiencia para desconectar, liberar la mente y absorber la serenidad del océano. Está abierta a distintos niveles de experiencia. LEA TAMBIÉN Aruba está a menos de dos horas de Colombia y tiene un plan diferente. Foto:Aruba Outdoor ExperienceDespués viene el vino.A media tarde, el paisaje cambia. El mar queda a cierta distancia y aparecen cactus, terreno árido y una plantación que parece improbable en una isla caribeña: un viñedo. Alto Vista Winery es la primera y única bodega de este tipo en Aruba (y de las pocas de su tipo en todo el Caribe) y cultiva sus propias uvas en un entorno de clima desértico.Este es un imperdible para los amantes del vino o para quienes creen que no hay imposibles. Esta bodega ofrece cuatro referencias que forman parte de la degustación: un vino blanco, un rosado elaborado con un blend de 50 % tempranillo y 50 % syrah, un tempranillo 100 % y Encanto, un vino estilo Oporto. Pero además, tiene también una destilería de ron, lo que se convierte en una experiencia como pocas para los amantes de la buena mesa y las charlas largas.Alto Vista Winery es uno de los pocos proyectos vitivinícolas del Caribe. Foto:Edwin Caicedo - EL TIEMPOAl día siguiente, el reloj vuelve a marcar temprano, pero esta vez para una sesión de yoga y sanación con sonido en Eagle Beach. La escena tiene algo de ritual: arena, mar, respiración y música. Eagle Beach no es una playa cualquiera. En los Travelers’ Choice 2025 de TripAdvisor fue reconocida como la número uno del Caribe y la tercera del mundo; además, la Autoridad de Turismo destaca sus más de tres kilómetros de arena blanca y sus aguas turquesas.Después del yoga aparece otro símbolo de Aruba: el aloe.En la fábrica de Royal Aruba Aloe, el itinerario propone elaborar un exfoliante con aloe. La actividad conecta al visitante con una planta que forma parte de la historia económica y cultural de la isla. La producción de aloe llegó a ocupar una parte importante de la superficie de Aruba y hoy la fábrica permite conocer el proceso mediante el cual las hojas se convierten en productos para el cuidado de la piel. LEA TAMBIÉN Antes de sus playas turquesa, Aruba fue la gran potencia mundial del aloe Foto:Aruba AloeAl siguiente día vuelve a llevar al agua. Esta vez toca recorrer en kayaklas cristalinas aguas del Caribe. El recorrido combina actividad física y observación de la naturaleza. Los kayaks a pedal permiten desplazarse por el agua mientras el recorrido incorpora snorkel, corales y peces tropicales. No hace falta experiencia previa.Empresas como Aruba Outdoor Adventures ofrecen el servicio que incluye además registro fotográfico de toda la actividad, incluida la actividad de snorkel donde es posible nadar con peces loro, cirujanos azules, pargos y roncos en inmensos cardúmenes de hasta 100 individuos.Y el cierre llega cuando baja el sol.Aruba ofrece actividades para explorar sus arrecifes y disfrutar del mar a distintos ritmos. Foto:Aruba Outdoor ExperienceEn Eagle Beach, una kabana privada se prepara para recibir a los visitantes. La estructura, que no es más que una construcción pequeña y rústica, hace parte de una de las experiencias más románticas y poco conocidas de Aruba, ideal para quien viaja en pareja.En la kabana, la mesa está dispuesta, aparecen los detalles de una cena especial y el Caribe comienza a cambiar de color. La propuesta es de la compañía Cabana Sunsets, fundada por un colombiano, quien convirtió este tipo de escena en un negocio de experiencias románticas, con kabanas privadas, cenas, propuestas de matrimonio y espectáculos al atardecer. LEA TAMBIÉN Cabana Sunsets Aruba convierte Eagle Beach en un escenario privado para el romance. Foto:Cabana Sunsets ArubaEse final resume buena parte de la propuesta turística de Aruba: no se trata solamente de ir a la playa. Se trata de quedarse un rato más en ella, mirar el atardecer, comer despacio, respirar, hacer yoga, remar, caminar entre cactus o simplemente no hacer nada.Aruba se promociona como la ‘isla feliz’, y esa plenitud tiene poco que ver con el ruido. Su apuesta está en el descanso, el bienestar y las experiencias que pueden disfrutar parejas, familias y viajeros que buscan desconectarse.Una isla para hacer muchas cosas, sí, pero también para recordar algo que en otros viajes se olvida: que descansar también puede ser el plan.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud @CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.