Le dicen la isla feliz y son muchos los argentinos que fueron a su territorio en búsqueda de unas vacaciones diferentes. Y vaya que las encontraron porque, después de los Estados Unidos, la Argentina es principal visitante en Aruba. Con una superficie de unos 180 km² a pura costa, tiene la segunda playa más linda del mundo, Eagle Beach, y también otras en las que no se permite bañarse porque están copadas por las piedras.
Con una característica ventosa que hace que su árbol nacional, el Divi-Divi, esté siempre inclinado hacia un lado (foto arriba), sirve para refrescar un ambiente con una temperatura promedio de 29 °C. Aquí todas las playas son de uso público y el gobierno promueve que los hoteles no sean all inclusive para que los turistas salgan a comer y disfruten de la hospitalidad local, una de sus mejores cualidades.
Descubierta por los españoles en 1499, la consideraron "inútil" por su clima seco y falta de oro. En 1636, los holandeses conquistaron su territorio y lo mantuvieron bajo su dominio por más de 350 años. En 1986 Aruba obtuvo el estatus de país autónomo aunque el neerlandés sigue siendo el idioma oficial, junto con el papiamento como lengua local. Pero los locales hablan castellano pues lo aprenden en el colegio.








