Leila Guerriero habita un territorio donde el lenguaje no busca la inmediatez ni el impacto efectista de la coyuntura, sino la densidad de lo humano. Cronista magistral de la realidad hispanoamericana, su trabajo opera como un lente que toma distancia para enfocar con precisión quirúrgica aquello que la vorágine diaria suele invisibilizar: los matices del dolor, las grietas del poder y la complejidad de las dinámicas sociales. En una conversación con Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), la autora repasa la frágil resiliencia del sector cultural en la Argentina, el fenómeno global del avance de las extremas derechas y la crisis de representación que atraviesa el periodismo actual. Reconocida recientemente con el emblemático premio Maria Moors Cabot por su trayectoria, Guerriero reflexiona también sobre La llamada, su emblemática investigación que pone luz sobre las zonas grises del terror de Estado y la mirada hacia los sobrevivientes. Con la lucidez de quien sabe mirar de cerca y pensar desde lejos, advierte sobre la arbitrariedad como método de control e interpela los vicios del propio oficio, recordando que la buena praxis sigue siendo la única respuesta ética posible frente a los ataques del poder. Leila Guerriero es escritora, periodista y editora. Ha recibido prestigiosos galardones a lo largo de su trayectoria, como el premio Gabo de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, el premio Konex de Platino y la medalla de oro María Moors Cabot. Ha alcanzado picos históricos de reconocimiento internacional gracias a su aclamado libro, La llamada (2024), que reconstruye la trágica e intensa vida de Silvia Labayru, una militante sobreviviente de la ESMA, secuestrada y torturada durante la última dictadura militar en la Argentina.
Leila Guerriero reflexiona sobre la locura del poder, el periodismo y la escritura
La cronista y escritora argentina analiza el estado actual de la cultura, repasa el impacto de su libro La llamada a raíz del galardón Maria Moors Cabot y advierte sobre el avance de los discursos de odio y el descrédito de la profesión periodística. En un diálogo profundo sobre la arbitrariedad en la función pública, señala: "El poder deforma si no tenés claro que hay un límite".









