Análisis Exclusivo suscriptores De la mano de los partidos tradicionales, el jefe de Estado tiene una coalición para aprobar sus leyes. El reto será mantenerlas.Presiente Abelardo De La Espriella. Foto: PresidenciaSUBEDITOR DE POLÍTICA08.09.2026 12:57 Actualizado: 08.09.2026 12:57

El presidente Abelardo De La Espriella se quedó con el respaldo de 186 de las 286 curules en el Congreso de la República. El jefe de Estado logró los apoyos necesarios para sacar adelante sus iniciativas gracias a que los partidos Centro Democrático, Liberal, Conservador, 'la U', Cambio Radical, Salvación Nacional y ASI se declararon de gobierno.La defensa de la democracia, que fue una de las banderas con las que De La Espriella llegó al poder tras derrotar al candidato del continuismo, el senador Iván Cepeda, fue uno de los principales puntos en común para esta coalición.“Se reconoce en el presidente de la Espriella su capacidad de trabajo por activar el crecimiento económico, el banco de talentos para darles reales oportunidades a los colombianos, devolver la seguridad y el respeto por las instituciones”, dijo el Partido Liberal, que fue el último en oficializar su postura. Pero esta declaración no significa que los partidos le hayan entregado un cheque en blanco al Gobierno Nacional ni que estén obligados a votar según los intereses del Ejecutivo, por lo que la misión desde ahora para la Casa de Nariño, especialmente del ministro del Interior, Rodrigo Lara, será cuidar esas mayorías.La primera prueba será en los próximos días con la discusión del presupuesto de 2027, cuyo monto, que está desfinanciado, debe estar aprobado el 15 de septiembre. Y la próxima, si el Congreso da luz verde a este proyecto liderado por el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, será una reforma tributaria para así contar con los recursos necesarios para el siguiente año, en el que la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del 10 de agosto cambió las prioridades del Ejecutivo.Es un escenario similar al que el país vivió hace cuatro años, cuando la administración de Gustavo Petro obtuvo el respaldo de la mayoría de los partidos políticos —Cambio Radical se declaró independiente y Centro Democrático, en oposición—, lo que le permitió aprobar sus primeras leyes, entre ellas la reforma tributaria más alta en la historia reciente del país.Pero Petro no supo cuidar esas mayorías, de la mano de los partidos tradicionales, y al primer momento de disenso, con la reforma de la salud, decidió romper con la coalición a los ocho meses de haber comenzado su gobierno e hizo su segundo remezón ministerial.De La Espriella, contrario a lo que hizo Petro, no entregó ministerios a sectores de los partidos políticos, por lo que una de las inquietudes es qué tanto caminará la coalición cuando lleguen iniciativas de mayor envergadura.Hay sectores que defendieron el gobierno de Gustavo Petro y hoy están en el oficialismo, por lo que no es claro cómo se moverán cuando no les den burocracia, si el Gobierno mantiene esa línea. Una de ellas es la senadora liberal María Eugenia Lopera, que en el anterior Congreso estuvo en la Cámara de Representantes e incluso fue ponente de la reforma de la salud."El problema sigue siendo el mismo que el que tuvo Petro en 2022, que fue la capacidad de sostener en su interior partidos y movimientos políticos que esperan sí o sí tener cuotas de poder en la burocracia del Estado y acceder a espacios de transacción política. Eso puede pasarle factura a De La Espriella cuando el desgaste político comience a cobrar factura", opinó el analista político Alejandro Chala.Desde el mismo uribismo, con el que hubo una disputa con la elección del presidente del Senado, han dicho que son partido de gobierno, pero votarán solo lo que le convenga al país.Precisamente a eso jugará la oposición, en la que está el Pacto Histórico, Mais y En Marcha. Si bien tiene números considerables, con 72 curules, estas no alcanzan ni siquiera para romper un quorum si el oficialismo actúa en bloque. Así quedó demostrado en la elección del nuevo Consejo Nacional Electoral, cuando el petrismo buscó tres asientos pero el bloque oficialista se unió y se quedaron con siete de nueve curules. Algo sucedió con la elección del Contralor, cuando al Pacto Histórico no le quedó otra opción de subirse al bus ganador. Por esto, su apuesta es a esperar diferencias entre el uribismo y el Gobierno para tratar de propiciarle una derrota al Ejecutivo. "El Pacto Histórico quedó rezagado a una fuerza de oposición mucho más pequeña de la que se esperaba. La ruptura de la Alianza por la Vida y la salida del Partido Verde del llamado Frente Amplio terminó por sepultar la posibilidad de construir un bloque de partidos más robusto que le contestara al gobierno De La Espriella. No obstante, el Pacto demostró que tiene la capacidad de construir alianzas insospechadas, como la que tuvo con el Uribismo para poner a Honorio Henríquez como presidente del Senado, o la que tuvo para apoyar la votación hacia los procesos de Álvaro Uribe en la Comisión de Acusaciones de la Cámara", añadió Chala. El resto de las colectividades con asientos en el Capitolio están en la independencia, liderada por una Alianza Verde que hasta hace unos meses era en su mayoría petrista, pero hoy, de la mano del gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, quien tiene las mayorías en la colectividad, decidieron ir a la independencia.Así las cosas, en Senado son 63 curules de gobierno, 28 de oposición y 11 independientes. En la Cámara de Representantes 123 de gobierno, 44 opositores y 12 independientes. Sin duda, en el arranque del gobierno De La Espriella se ha visto un relacionamiento diferente con el Congreso pero la capacidad de buscar acuerdos, sin mermelada, será el gran desafío del Gobierno y en eso el ministro Lara jugará un papel fundamental. MATEO GARCÍA Subeditor de Política Sigue toda la información de Política en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.