El Congreso de la República está llamado a ser el escenario principal de disputa política durante los próximos cuatro años en Colombia. El presidente electo Abelardo de la Espriella busca conseguir unas mayorías legislativas que le permitan aprobar sus proyectos de ley esenciales, como una anunciada reforma tributaria, en el Senado y en la Cámara de Representantes en los primeros meses de su Gobierno. Para lograrlo necesitará los votos de los partidos tradicionales, los mismos que desdeñó públicamente en campaña pese a que muchos de sus integrantes lo apoyaron, y a quienes ha acusado de ser “los de siempre” y “de vivir de la teta del Estado”. El mandatario de ultraderecha ya ha anunciado como ministro del Interior a Rodrigo Lara, un experimentado excongresista que tiene la tarea de consolidar una gran bancada multipartidista que supere a la oposición que ejercerá el Pacto Histórico, partido del presidente Gustavo Petro y del excandidato de izquierda Iván Cepeda. A tres semanas de la instalación del Congreso, el apoyo de los cuatro partidos de derecha que han indicado que actuarán como bancadas de gobierno es insuficiente para que De la Espriella sume los 52 votos que representan la mayoría del Senado o los 92 en la Cámara de Representantes. Esas mayorías las tendrá que completar con el respaldo de tres partidos bisagra y de bancadas significativas: el Liberal, el Conservador y la U, que fueron claves para que el presidente saliente, el izquierdista Gustavo Petro, consiguiera sacar adelante reformas tan importantes como la pensional y la laboral, y también para que fracasaran otros proyectos determinantes, como la reforma a la salud, las últimas tributarias o la ley de jurisdicción agraria. Estos tres partidos, y las restantes bancadas, tienen hasta el 7 de septiembre para declararse oficialmente de gobierno, independientes o de oposición, lo que no obsta para que voten los distintos proyectos en cualquier sentido. Lo más probable es que ninguna de las tres colectividades bisagra se declare oficialmente en contra de De la Espriella, porque varios de sus congresistas electos ya han anunciado a título individual su respaldo al nuevo Ejecutivo y porque esas declaratorias son más señales políticas generales que prohibiciones para apoyar al Gobierno.En el bloque fijo de la derecha, el presidente electo ya suma el apoyo del Centro Democrático, partido del expresidente Álvaro Uribe, que la semana pasada se declaró bancada de gobierno. La colectividad, liderada por Andrés Forero en el Senado y Daniel Briceño en la Cámara, es la segunda más fuerte del Congresom con 17 senadores y 30 representantes. Cambio Radical, dirigido en la actualidad por el poderoso clan Char y por Enrique Vargas, hermano del fallecido Germán Vargas Lleras, también ha anunciado su apoyo a De la Espriella. El partido al que antes perteneció el ahora ministro designado Rodrigo Lara tiene 7 escaños en el Senado y 10 en la Cámara. Los otros dos partidos que respaldarán sí o sí a De la Espriella en el próximo cuatrenio son Salvación Nacional, la colectividad que avaló su candidatura presidencial y logró 4 senadores y un representante a la Cámara, y Creemos, el partido del alcalde de Medellín Federico Gutiérrez, que tiene dos representantes. Al sumar estos cuatro partidos, De la Espriella tiene 28 votos asegurados en el Senado, y requiere otros 24 para lograr la mayoría. En la Cámara, tiene 43 inamovibles y necesitaría 49 adicionales. A primera vista y con esas cuentas, no parece tan sencillo que el gobierno del tigre, como le gusta llamarse al presidente entrante, logre las mayorías. Sin embargo, es muy factible que antes de comenzar la nueva legislatura, el partido Conservador, que tiene 10 curules en el Senado y 20 en la Cámara, se declare de Gobierno. También es posible que el partido de la U, con 9 senadores y 12 representantes, haga lo mismo. Con esos nuevos apoyos, De la Espriella tendría 47 senadores y 75 representantes de su lado. El respaldo de estas dos colectividades se asume porque semanas antes de la segunda vuelta las bancadas anunciaron que votarían por de la Espriella. Además, varios de los congresistas elegidos de estos dos partidos le han hecho oposición férrea al presidente Petro y están cerca ideológicamente del nuevo Gobierno. En La U, por ejemplo, repiten curul Alfredo de Luque, senador de la Guajira, y Norma Hurtado, del Valle del Cauca, quienes en los últimos cuatro años votaron contra Petro. En la tolda conservadora, tendrán un papel clave la senadora Nadia Blel, la más votada de su partido, y los senadores David Barguil y Marcos Daniel Pineda, los tres de la costa Caribe y cercanos al proyecto de De la Espriella. Si suma los respaldos de esos dos partidos tradicionales, de tradición de derecha, las mayorías para De la Espriella estarían muy cerca. En el Senado le harían falta solo cinco votos y en la Cámara 17. Conseguir esos últimos apoyos no parece imposible. El nuevo Gobierno buscará el respaldo del centenario Partido Liberal, que tiene 13 senadores y 29 representantes; y de colectividades más pequeñas como MIRA, ASI o el Nuevo Liberalismo. Durante las presidenciales, los liberales, dirigidos por el expresidente César Gaviria, apoyaron en su cúpula primero a Paloma Valencia y luego a de la Espriella, aunque dejaron en libertad a la militancia para votar por cualquier opción. Algunos de los congresistas más votados de esa colectividad ya han anunciado su respaldo a De la Espriella. El sucrense Héctor Olimpo Espinosa, por ejemplo, ha expresado sus coincidencias con los tres ministros designados hasta ahora por el presidente electo: “Felicito a Rodrigo Lara por su designación como Ministro del Interior. Merecido reconocimiento para un hombre de principios, serio y trabajador. Comparto con él el propósito de recuperar la dignidad liberal. Confío en que su gestión contribuirá a fortalecer la gobernabilidad, el diálogo y la convivencia que tanto necesita Colombia”, escribió en su cuenta de X. Incluso celebró los eventuales nombramientos de Viviane Morales, en la cartera de Educación, y de Iván Cancino, en la de Justicia. Es probable que el Partido Liberal se declare en independencia y que la mayoría de sus congresistas voten a favor del Gobierno. . Más allá de las coincidencias ideológicas del nuevo Gobierno con los conservadores, liberales y la U, De la Espriella tendrá que negociar el respaldo con los senadores y representantes que antes consideraba enemigos a derrotar, culpables, a su juicio, de la corrupción y el despilfarro del Estado. Para eso, aún tiene varios ministerios disponibles y miles de puestos públicos. La oposición, por su parte, intentará detener los proyectos más regresivos del nuevo Gobierno. En el Senado, el bloque de contención contra De la Espriella estará integrado por el Pacto Histórico, que tiene 26 escaños, y quizás las 11 curules de la Alianza Verde y los dos senadores de En Marcha y el Mais. En la cámara, el Pacto tiene 40 representantes y el partido Verde 9. En ambas cámaras, las bancadas lideradas por Iván Cepeda y por Aida Quilcué están lejos de lograr las mayorías.
Las mayorías para Abelardo de la Espriella en el Congreso dependen de “los de siempre”
Los partidos tradicionales Conservador, Liberal y la U serán determinantes para que el nuevo Gobierno pueda aprobar sus reformas en el Legislativo









