La crisis de Ceuta se ha instalado en Bruselas. Gobierno y oposición buscan esta semana no solo el apoyo institucional, sino también un respaldo político de las instituciones comunitarias ante un conflicto que no solo ha envenenado más aún el ambiente político en España, sino que también ha espoleado a los cada vez más partidarios en Europa de una línea política migratoria muy dura para restarle terreno a una extrema derecha que, como han demostrado las elecciones regionales alemanas en Sajonia-Anhalt, no hace más que ganar terreno.Tras semanas de llamadas telefónicas y reuniones virtuales, el comisario de Interior y Migración, Magnus Brunner, se reunía este martes en Bruselas con el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y, por separado, con el presidente de Ceuta, el popular Juan Jesús Vivas, que se encuentra en la capital europea arropado por las máximas autoridades conservadoras del bloque, incluido el presidente del Partido Popular Europeo (PPE), Manfred Weber. “Ceuta es una olla a presión que en cualquier momento puede estallar”, ha advertido Vivas. El presidente autonómico ha aprovechado las reuniones en el Parlamento Europeo para presionar por una presencia más permanente de la UE en Ceuta, incluyendo un papel más importante para Frontex y la Agencia Europea de Asilo, más apoyo financiero y un estatus especial que refleje la posición de la ciudad como “única frontera terrestre” del bloque con África. El dirigente popular, que también se ha reunido con la presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola, ha reclamado asimismo una respuesta europea firme ante lo que ha descrito como el uso por parte de Marruecos de la presión migratoria para desafiar la integridad territorial de Ceuta y, por ende, de Europa. “Si naufraga Ceuta, naufraga España y naufraga Europa”, ha advertido.Vivas, que ha cargado contra Marruecos y asegura que Ceuta ha sido víctima de “una invasión”, ha explicado que lo que busca en Bruselas es que la UE “se implique” para que la ciudad autónoma pueda “volver a la normalidad”. Algo que implica, ha subrayado, que se presione al Gobierno español para que este presente un “plan definido” para el retorno de todos los migrantes irregulares a Marruecos con una “fecha concreta” e “inmediata” para ello. “Hay que garantizar el blindaje de nuestra frontera”, ha reclamado Vivas tras conversar con los comisarios Brunner y Dubravka Suica, la encargada del Mediterráneo. La semana pasada, la Comisión Europea confirmó que analiza con carácter “prioritario” la solicitud de España tanto de ayuda financiera de emergencia como de presencia de agentes de Frontex en Ceuta, algo que Bruselas llevaba ofreciendo desde el comienzo de la crisis pero que el Gobierno español solo formalizó en las últimas semanas. Un portavoz comunitario ha adelantado además este martes que a finales de esta semana viajará un equipo del Ejecutivo europeo para una misión “técnica” en Ceuta. También Manfred Weber planea una visita a la ciudad autónoma, previsiblemente el próximo 21 de septiembre, según fuentes parlamentarias.Mientras, el ministro de Exteriores —que el miércoles seguirá sus reuniones en Bruselas con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, y con el comisario de Comercio, Maros Sefcovic— busca en la capital comunitaria un mayor protagonismo para Ceuta y la vecina Melilla en las instituciones y programas de la UE, así como una mayor implicación europea en la gestión de fronteras y la cooperación con los países vecinos del sur de la UE.Sobre la propuesta de Albares de “europeizar” Ceuta y Melilla, Vivas ha indicado que lo que las dos ciudades autónomas necesitan es un “estatus especial” y su inclusión en el pacto migratorio europeo: “Necesitamos un tratamiento específico que sea una palanca para garantizar la estabilidad, la seguridad y la prosperidad de Ceuta y Melilla”, ha indicado. Asimismo, es necesario que “se adecúe” el Pacto de Asilo y Migración al “hecho singular” de que ambas ciudades son la “única frontera terrestre” de Europa en África.La crisis provocada por la oleada masiva de migrantes irregulares a la ciudad autónoma a finales de julio ha provocado una tormenta política en una Unión Europea que se prepara para un 2027 cargado de elecciones clave —Francia, Polonia, Italia o España— donde la extrema derecha, que ha hecho del miedo a la inmigración su caballo de batalla, apunta a conseguir avances históricos. En este marco, los países favorables a endurecer la política migratoria —prácticamente la mayoría de los Estados miembros— han aprovechado el caso ceutí para impulsar incluso la medida más extrema que prevé el nuevo reglamento de retornos aprobado justo antes del verano: la creación de centros de deportación en terceros países, lejos de la UE.
Vivas denuncia en Bruselas que Ceuta “se ha convertido en una olla a presión”
La crisis migratoria de la ciudad autónoma se instala en las instituciones comunitarias










