El problema central de la crisis de Ceuta es cada vez más evidente. El Gobierno busca espacios para albergar a los inmigrantes lo más rápido posible, para poder acelerar las filiaciones y, por tanto, las devoluciones. Pero los espacios más fáciles, que ya tienen baños y alcantarillado, como los polideportivos y otros emplazamientos similares en zonas habitadas, son rechazados sistemáticamente por la ciudad, liderada por el popular Juan Jesús Vivas. El veterano líder ceutí incluso llegó a amenazar este martes con encerrarse en los polideportivos y animar a la gente a hacerlo si el Ejecutivo de Pedro Sánchez los intentaba usar. “Si quieren usar los polideportivos, me voy a encerrar ahí, y todo el que quiera venir conmigo”, dijo.Es una actitud completamente diferente a la de la crisis de 2021, con otro salto masivo, cuando fue Vivas quien ofreció un polideportivo para albergar menores. Este comportamiento está generando mucho malestar en el Gobierno, que, sin embargo, ha optado por resolver todo con acuerdo y se ha comprometido con el presidente de Ceuta a decidir los emplazamientos de forma consensuada. El líder de la ciudad autónoma pidió un mando único, pero no quiere que sea el Gobierno quien decida dónde van los inmigrantes. Para intentar evitar problemas, el Ejecutivo incluso aceptó que haya un nuevo decreto que deje fuera los polideportivos, incluso como posibilidad extrema, que es lo que reclama Vivas. Pero el problema sigue siendo dónde meter de forma rápida a las miles de personas que llegaron a la ciudad los días 30 y 31 de julio.En este contexto, la población ceutí, que ve que miles de inmigrantes siguen por las calles o en el monte, está empezando a perder la paciencia y organiza manifestaciones de protesta contra el Gobierno. Pero la situación es una especie de círculo vicioso: los vecinos no quieren que los inmigrantes estén en las calles, pero tampoco que sean albergados cerca de sus casas. Esa presión retrasa la solución, porque los espacios alejados de la ciudad no están habilitados y algunos necesitan obras de acondicionamiento que llevan tiempo. Esto es, los vecinos quieren que se les devuelva cuanto antes a Marruecos, pero al rechazar algunos emplazamientos más fáciles, retrasan que puedan ser controlados, filiados y, por ende, que se inicie el proceso de devolución. Esta situación de círculo vicioso quedó muy clara la noche de este miércoles en unas declaraciones de Vivas. Casi un mes después del gran salto, la ciudad sigue sin proponer emplazamientos. Le preguntaron varias veces qué lugares plantea él. Y como no contestaba, los periodistas insistieron. Así que al final el dirigente del PP admitió de alguna manera que está atrapado por la presión de los vecinos y pidió tiempo, a pesar de que a la vez está reclamando que se resuelva ya la situación con devoluciones. “Esto hay que hacerlo de manera muy tranquila”, aseguró, y planteó que buscarán las ubicaciones “que causen la menor contestación y el menor perjuicio posible a los vecinos”. “Estamos en contacto con las asociaciones de vecinos; cuando tengamos uno [espacio] seguro, lo hablaremos con ellos”. Vivas resumía así lo que ha sido la gestión de la crisis estas semanas: la presión de los vecinos complica y retrasa la salida que ellos mismos reclaman con urgencia.Ante esta situación, el máximo responsable del mando único, el ministro Ángel Víctor Torres, después de reunirse con Vivas y todos los ministros implicados en la solución, fue muy claro en un mensaje a la población que también iba para el presidente de Ceuta. “Nuestra prioridad es devolver a los inmigrantes que entraron, pero tenemos que hacerlo dentro de la legalidad, porque en 2021 fueron condenadas dos funcionarias por hacerlo precipitadamente”, señaló. “Si no tenemos espacios cuanto antes, la cosa se va a alargar, porque no podemos filiarlos [a los inmigrantes], no podemos datarlos. Cuanto antes tengamos espacios, antes podrán ser devueltos. Entiendo que alguien se queje de tener un espacio cercano a donde ellos viven, pero si queremos devolverlos, necesitamos espacios”, remató el titular de Política Territorial.El Gobierno, según varias fuentes consultadas, cree que Vivas ―que tiene mucho liderazgo en la ciudad― podría hacer más para intentar calmar los ánimos. Considera que todo sería más fácil si tuviera una actitud como la de 2021, cuando albergó a los migrantes rápidamente y sin crisis social ―también en el polideportivo― y poco a poco se iniciaron las devoluciones y también algunos traslados a la península, algo que ahora rechaza tanto el PP como la Unión Europea. Casi todos los caminos conducen, pues, a callejones sin salida en esta crisis imposible en la que el propio rechazo a la inmigración ―que ha crecido mucho en toda España desde 2021― complica aún más la gestión de una situación cada vez más delicada. El Ejecutivo está atrapado entre los vecinos, que piden que devuelvan ya a todos los inmigrantes, pero bloquea soluciones; la justicia, que reclama que se haga todo de forma correcta o habrá inhabilitaciones; los funcionarios, que no quieren tomar ninguna decisión si no está claramente amparada por la ley para evitar esa inhabilitación; la ciudad, que no ofrece emplazamientos por presión de los vecinos; el PP, que rechaza que tanto menores como adultos sean trasladados a la península; y la Unión Europea, que también reclama que sean todos devueltos desde Ceuta sin ir a territorio continental. Aun así, el Ejecutivo cree que en los próximos días podrá tener nuevos emplazamientos y acelerar las devoluciones. Vivas cambió el tono ya a última hora, después de la reunión del mando único en la que recibió de nuevo ―ya las había tenido el día anterior― garantías de que cualquier emplazamiento será consensuado por los dos gobiernos y logró la promesa de que los polideportivos ni siquiera aparezcan como posibilidad extrema en el decreto que habilita el mando único. Se trata, pues, de un mando único muy particular: el Gobierno lo dirige, como habían pedido Vivas y el PP, pero con las manos atadas para decidir los espacios, la clave de la solución y sobre todo de la velocidad con la que se resuelve la crisis. Vivas lanzó el mensaje a los vecinos de que, en cualquier caso, las ubicaciones que se elijan serán temporales, y quiso tranquilizarles con la idea de que todos, también el Gobierno, están trabajando juntos para buscar que Ceuta vuelva a la normalidad. Sin embargo, el presidente aplaudió las manifestaciones que son cada vez más tensas, hasta el punto de que se están empezando a producir agresiones a algunos periodistas, a los que se impide cubrir estas protestas. Vivas, eso sí, reclamó que sean pacíficas. “Creo que la sociedad ceutí está legitimada, hace bien en manifestarse, pero se puede hacer sin necesidad de usar la violencia nunca”, sentenció. También Torres se refirió preocupado a esa violencia y pidió calma. “La violencia no va a ningún lado”, señaló tras llamar a la convivencia y prometer que “la normalidad” volverá a Ceuta “en el menor espacio de tiempo posible”.En este contexto, el expresidente y exlíder del PP José María Aznar visitará este jueves Ceuta y se reunirá con Vivas, algo que inquieta al Ejecutivo, dado su habitual tono duro, mientras Torres anunció que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presidirá este viernes desde La Moncloa la próxima reunión del mando único. Sánchez visitó la ciudad inmediatamente después del salto masivo, el 31 de julio, y desde entonces ha dejado el protagonismo en manos de sus ministros. El presidente iniciará el curso político el lunes 31 con la crisis de Ceuta abierta en canal, y el jueves 3 comparecerá ante el Congreso por este asunto que ha reventado la agenda política. La Moncloa confía en poder ver para entonces algo de luz al final del túnel, con nuevos emplazamientos y el engranaje de devolución ya en marcha, pero todo puede pasar en una ciudad cada vez más tensa y con un Gobierno que no logra aún dar con la salida de este agujero imposible.