Para un universitario que llega este septiembre a la Comunidad de Madrid, encontrar un techo es casi el examen más difícil del curso porque comienza semanas antes de pisar la facultad y el coste del alojamiento se ha convertido en uno de los principales obstáculos para quienes se desplazan a la región a estudiar.El precio medio del alquiler alcanza los 1.542 euros mensuales para una vivienda de 80 metros cuadrados, según el índice de Fotocasa, mientras que la competencia por encontrar casa se sitúa en 143 interesados por cada vivienda, de acuerdo con el Observatorio del Alquiler.Alquilar pisos enteros es imposibleLa presión sobre el mercado expulsa a muchos jóvenes del alquiler de una vivienda completa y les obliga a buscar habitaciones, una opción que tampoco escapa al encarecimiento.Compartir piso ya no es la opción económica de la vida universitaria, sino la menos inaccesible. Un reciente informe sitúa el precio medio de una habitación en la capital en 605 euros al mes, encareciéndose un 3,4 % en el último año. Hoy, ninguna de las zonas analizadas en Madrid baja de los 450 euros mensuales.Esta realidad la conoce bien Alba, una estudiante de Lanzarote que vino a la capital a hacer el grado de Nutrición y Dietética que afronta este curso su quinta mudanza en la capital.Habitaciones por 600 euros y un bañoTras buscar piso de forma intensiva desde el mes de junio en portales inmobiliarios, logró cerrar un alquiler gracias al contacto directo con su antiguo casero. “O se pasaban de presupuesto o rozaban lo inhabitable”, explica a Efe, tras denunciar ofertas de más de 600 euros para convivir con seis personas y un solo cuarto de baño.A las elevadas rentas se suma la barrera financiera de la entrada: “Dos meses de fianza, el mes en curso, gastos de agencia y seguros de impago hacen que sea casi imposible encontrar algo cómodo para vivir”, lamenta.La subida de precios empuja además a los estudiantes fuera de la capital. En Leganés, una habitación cuesta ya 537 euros, un 17,9 % más que hace un año, mientras Alcalá de Henares también registra incrementos.Los colegios mayores están al límiteAnte la asfixia de los pisos, los colegios mayores abren el curso con un lleno absoluto. “Estamos al cien por cien; todos los colegios mayores de Madrid están ya completos”, confirma Alejandro Cremades, presidente de la Asociación de Colegios Mayores de Madrid.Sin embargo, destaca que estos centros son la “primera opción” para muchos universitarios al ofrecer una propuesta institucional integradora que incluye debate, teatro, deporte y un programa formativo complementario a la carrera académica.Los precios medios se sitúan entre 1.250 y 1.300 euros mensuales, según Cremades. La horquilla parte de los 1.075 euros de los centros públicos, con pensión completa, limpieza, lavandería y actividades incluidas, y alcanza entre 1.400 y 1.600 euros en algunos centros privados.Una cifra que muchas familias comparan ya con los costes acumulados de una habitación en el mercado libre y que explica el repunte paulatino de la demanda en los últimos años.Por su parte, las residencias universitarias tampoco logran absorber la tensión del mercado. Pese a que Madrid lidera la creación de nueva oferta de cara a 2028, un informe de la consultora Savills revela una brecha insalvable: por cada cama disponible existen alrededor de cinco estudiantes con necesidad objetiva de alojamiento.La vivienda como frontera académicaEsta asfixia inmobiliaria ha provocado que estudiar fuera dependa, cada vez más, del código postal y la capacidad económica. Una realidad que ha movilizado a las instituciones.El Ministerio de Vivienda ha impulsado planes para crear alojamientos asequibles y va a destinar 45 millones de euros, de los cuales la Universidad Autónoma de Madrid recibiría 13.365.000 euros.Desde la Comunidad de Madrid se anunció el Plan Vive Universitario, un programa para “construir residencias de estudiantes, facilitar el alojamiento y su acceso a la educación universitaria” aunque aún no se conoce dónde se ubicarán.A la presión del alquiler se añade el coste de los desplazamientos. Las restricciones para acceder a las tarifas bonificadas del transporte público de la Comunidad de Madrid, vinculadas al empadronamiento, pueden suponer un gasto adicional para los estudiantes desplazados que no estén registrados como residentes en la región.Con los colegios mayores llenos, una oferta residencial todavía insuficiente y las habitaciones al alza, encontrar un techo se ha convertido para muchos universitarios en el primer requisito para poder empezar el curso en Madrid.
La travesía de los universitarios para encontrar piso en Madrid
Los altos precios y la fuerte demanda dificultan encontrar vivienda a los estudiantes de fuera de la capital








