El primer Gobierno de ultraderecha de la Alemania de posguerra puede terminar facilit�ndolo la izquierda populista. Alternativa para Alemania (AfD) se qued� a tres diputados de la mayor�a absoluta en Sajonia-Anhalt, pero los cinco esca�os de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), un partido econ�micamente de izquierda y culturalmente conservadora, est�n dispuesto a proporcionarle la llave que le falt� en las urnas."Una formaci�n con m�s del 40% no puede ser simplemente excluida", sostiene Claudia Wittig, una de los dos candidatos con los que el BSW concurri� a las elecciones. Su partido decidir� "en funci�n del contenido" con qui�n colabora. Thomas Schulze, el otro cabeza de lista y presidente regional, admite tambi�n "puntos de coincidencia" con AfD.Y no son pocos. BSW y AfD reclaman una pol�tica migratoria m�s restrictiva; quieren levantar las sanciones contra Rusia y recuperar el petr�leo y el gas rusos para abaratar la energ�a; se oponen al env�o de armas a Ucrania y al aumento del gasto militar; cuestionan la pol�tica energ�tica y reclaman una reforma profunda de la radiotelevisi�n p�blica. Wagenknecht enumer� este lunes los terrenos en los que espera encontrar mayor�as: "Pol�tica energ�tica, fin de las sanciones contra Rusia, mejor educaci�n y una reforma fundamental de la radiotelevisi�n p�blica".La paradoja es dif�cil de exagerar. El partido que puede terminar abriendo a AfD las puertas del Gobierno naci� hace apenas dos a�os como una escisi�n de Die Linke. La Alianza Sahra Wagenknecht fue fundada en 2024 para recuperar un espacio que, seg�n su fundadora, la izquierda hab�a abandonado: salarios, empleo, pensiones, industria y protecci�n social frente al creciente peso de las pol�ticas identitarias y culturales. Wagenknecht ya no ocupa ning�n cargo en la direcci�n, pero sigue siendo su principal referente.No son, sin embargo, partidos intercambiables. El BSW est� claramente a la izquierda en econom�a y pol�tica social: defiende un Estado fuerte, inversi�n p�blica, vivienda social, protecci�n de salarios y pensiones y una mayor intervenci�n estatal. Tambi�n en inmigraci�n parten de lugares distintos: el BSW argumenta fundamentalmente en t�rminos sociales y econ�micos; AfD, desde una concepci�n mucho m�s etnocultural y radical.Wittig ha marcado el l�mite: el BSW no apoyar� a una AfD clasificada en Sajonia-Anhalt como formaci�n de extrema derecha confirmada cuando impulse "pol�ticas de extrema derecha", sino s�lo proyectos concretos en los que ambos coincidan. Izquierda econ�mica y conservadurismo cultural: esa combinaci�n explica que pueda estar muy lejos de AfD en pol�tica social y econ�mica y votar con ella en Rusia, energ�a o inmigraci�n.La paradoja llega, adem�s, cuando el propio BSW parec�a encaminarse hacia la irrelevancia. Todas las encuestas lo situaban entre el 3% y el 4%, por debajo de la barrera del 5%, mientras el partido se desintegraba en la vecina Turingia. Trece de los 15 diputados con los que entr� en aquel Parlamento han abandonado la formaci�n, entre ellos la vicepresidenta del Gobierno, Katja Wolf, y sus ministros.Sajonia-Anhalt le ha dado una segunda vida. "El regreso del BSW ha comenzado", proclam� Wagenknecht este lunes. Sus cinco diputados forman el grupo m�s peque�o del nuevo Parlamento, pero pueden convertirse en �rbitros del Gobierno.Aqu� gan� adem�s la l�nea de Wagenknecht: rechazo a coaligarse con los partidos tradicionales, pero tambi�n a excluir cualquier colaboraci�n con AfD. Tras luchas internas, parte de la direcci�n regional dimiti� y los partidarios del rumbo seguido en Turingia fueron desplazados. Al frente quedaron Thomas Schulze y John Lucas Dittrich, fieles a Wagenknecht.Wagenknecht siempre se opuso al Brandmauer, el cortafuegos levantado para impedir cualquier colaboraci�n con AfD, y ahora lo considera fracasado. Intentar otra coalici�n cuyo principal objetivo sea mantener a la extrema derecha fuera del Gobierno ser�a, en su opini�n, "una afrenta a los electores".El BSW propone en su lugar un ministro presidente independiente al frente de un gabinete de expertos que gobierne con mayor�as variables. Tambi�n con AfD. Wagenknecht hab�a planteado ya ese modelo antes de las elecciones como alternativa a las "coaliciones de bloqueo" contra la extrema derecha.La f�rmula tiene un obst�culo: exige a AfD prescindir de Ulrich Siegmund, el hombre que acaba de llevarla al mayor �xito electoral de su historia. Con �l como candidato, el partido moviliz� adem�s a decenas de miles de ciudadanos que en las anteriores elecciones se hab�an quedado en casa y contribuy� a llevar la participaci�n a un r�cord hist�rico.Para AfD, Siegmund es el h�roe de la victoria, no una pieza intercambiable. �l ha despachado la propuesta del BSW como un "apa�o" y reivindica un "mandato clar�simo para gobernar". Si no consigue una mayor�a estable, contempla incluso volver a las urnas: "Entonces tendremos el 50% o el 55%".Si fracasa la f�rmula del candidato independiente, comienza el terreno desconocido. Wittig adelant� la noche electoral qu� har�a el BSW si AfD mantiene a Siegmund y los dem�s partidos rechazan su modelo: "Si no hay otra posibilidad, nos abstendremos".Pero la abstenci�n por s� sola no resuelve el empate. AfD dispone de 39 de los 83 diputados del Landtag; CDU, SPD, Verdes y Die Linke suman tambi�n 39. En una eventual tercera votaci�n bastar�a una mayor�a simple, pero si ambos bloques mantuvieran sus votos, Siegmund seguir�a sin tenerla. Necesitar�a que el empate se rompiera con votos del BSW o alg�n movimiento en las filas de los dem�s partidos.Ah� reside el poder de sus cinco diputados. No est�n dispuestos a participar en el cortafuegos y tampoco descartan votar con AfD en asuntos concretos. Una formaci�n que hace unos d�as luchaba por su supervivencia tiene ahora capacidad para inclinar la balanza.La contradicci�n se entiende mejor mirando al Este. Durante a�os, Die Linke canaliz� en la antigua RDA no s�lo voto de izquierda, sino tambi�n voto de protesta y el malestar de quienes se sent�an perdedores de la reunificaci�n. AfD fue ocupando progresivamente ese espacio.Wagenknecht, nacida y criada en la RDA, conoce bien ese electorado. Su ruptura con Die Linke parti� de la convicci�n de que la izquierda hab�a perdido contacto con antiguos votantes que reclaman protecci�n social y mejores salarios, pero pueden ser conservadores en inmigraci�n, identidad y cuestiones culturales y mantienen una relaci�n diferente con Rusia.Ese es el espacio que el BSW intenta recuperar. AfD llega a una parte del mismo electorado desde el extremo opuesto. Siegmund a�ade una poderosa apelaci�n a la nostalgia: la imagen de un mundo reconocible, de seguridad, comunidad y pertenencia, de vecinos que se ayudan y ni�os que pueden jugar en la calle hasta el anochecer.No es exactamente nostalgia de la RDA. Es la nostalgia de un pa�s ordenado y reconocible que, seg�n su relato, Alemania ha perdido. Siegmund, nacido despu�s de la ca�da del Muro, vende la nostalgia de un pa�s que nunca lleg� a conocer.BSW y AfD llegan a ese electorado desde lugares ideol�gicos distintos. Uno ofrece protecci�n social desde una izquierda culturalmente conservadora; el otro, identidad, orden y soberan�a desde la extrema derecha. No son lo mismo. Pero tampoco necesitan serlo para votar lo mismo.