Lo que no se domestica
Tras vivir cuatro años entre lobos en el desierto de Nuevo México, volvió a Barcelona y se metió de cabeza en una oficina. Pero aquellos años no podían archivarse sin más: necesitaba procesar lo vivido. Entonces se fue medio año a vivir con su perro en un tipi, en una reserva de animales de Manresa. Allí empezó a comprender qué significaba aquella experiencia y cómo incorporarla a su vida sin convertirla en nostalgia ni en fuga. Así nació Lecciones salvajes (Diana), donde las historias de los lobos le sirven para interrogar nuestra manera de vivir: Storm, un lobo viejo que recuperó el interés por la vida al vincularse con unos cachorros; Naz, cuya muerte le enseñó el precio de desoír una intuición; Riot, una loba que se tumbaba junto a ella y con la que acabó compartiendo siestas, le hizo comprender hasta qué punto había olvidado parar.
Se fue a la otra punta.
Al desierto de Nuevo México, a Wild Spirit Wolf Sanctuary, una reserva de lobos.
¿Convivía con lo salvaje?







