Marina Lobo (León, 1992) tiene un compañero de vida que "vive como un rey": su perro Mapi. La cómica y guionista lo adoptó hace unos meses junto a su pareja. "Fue un regalo para unos niños en una familia que no le sacaba a pasear y que ni siquiera le puso chip. Eso sí, les dio tiempo para teñirle la cola de verde", nos cuenta. Finalmente "una vecina les convenció para llevarlo a una protectora", y así acabó compartiendo su día a día con la comunicadora.PublicidadPor su aspecto, Mapi ha permitido a la colaboradora de Público descubrir que "también existe el clasismo en el mundo de los perros". La cómica reside en un barrio de Madrid, y las diferentes reacciones entre Bluchi —su perro anterior— y Mapi, un perro blanco de tipo Pomerania son brutales. "Hay señoras que antes jamás nos dijeron nada y que ahora, cada vez que nos ven con Mapi, nos paran para acariciarlo y admirar lo guapo que es", señala. "Una vez una me preguntó que de qué marca era el perro y le dije: ¡De Gucci!", comenta.En ocasiones, cuando van con Mapi le preguntan si es un Pomerania o un Spitz alemán –algo que hasta hace poco la propia cómica desconocía–. En esos momentos, Lobo aprovecha para aclarar que es adoptado: "Solemos obtener una reacción de sorpresa, como diciendo: ¿Este perro, aparentemente de raza, adoptado?". Ella tiene claro que falta mucha concienciación: "Miles de perros se abandonan cada mes en nuestro país y hay perros de todo tipo buscando un hogar"."Conozco a muchos dueños que en su día compraron y que ahora que conocen más el mundo perruno si volvieran atrás adoptarían sin dudarlo", explica. "La explotación a la que se somete a los perros, especialmente a las perras, en la mayoría de los criaderos debería estar prohibida", denuncia.En su caso, la protectora que permitió a la leonesa conocer a Mapi fue Al Cuadrado Adopciones, situada en la capital. Tras la muerte de Bluchi, el perro con el que compartió "todas las etapas" de su vida, un año después decidió que era momento de adoptar. "Tenía claro que debía dejar pasar un tiempo de luto, me daba mucho miedo ser injusta con el perro nuevo, compararle o incluso no quererlo", confiesa.Publicidad"Diversión, responsabilidad y empatía"Mapi acompaña a Lobo y su pareja a prácticamente todos los sitios. "Solo le falta el gimnasio", comenta entre risas. Gracias al teletrabajo, pasa la mayor parte del tiempo acompañado. Además, le encanta viajar en coche y en tren, algo que también le ha permitido descubrir su nueva afición: la playa. Aunque "muchos sitios —lamenta la comunicadora— no permiten animales", las playas de lugares como Asturias están muy adaptadas y han podido "disfrutar muchísimo" junto al mar.En el día a día, los paseos por la mañana se han convertido en uno de los planes favoritos que hacen juntos: "En estos tiempos en los que estamos hiperconectadas, para mí son muy importantes como una forma de desconexión". "Muchas veces dejo directamente el móvil en casa porque quiero compartir ese tiempo con él y conmigo misma sin que me moleste nadie", admite. "Nos despertamos y nos vamos a un parque donde él ya tiene sus amigos y amigas. Hay veces que nos tiramos dos horas de paseo", nos cuenta.PublicidadLa cómica asegura que compartir la vida con un perro "te ayuda a ver la vida de otra manera, a entender que todo es mucho más sencillo de lo que parece y a disfrutar el momento". Mapi le aporta "diversión, responsabilidad y un desarrollo de la empatía hacia todos los seres vivos que se amplía mucho más cuando convives con uno". Para ella, es su forma de vivir el aquí y ahora: "Os aseguro que es mucho mejor que hacer mindfulness".
La vida de Marina Lobo junto a su perro Mapi: "Una señora me preguntó de qué marca era y le dije que de Gucci"
La humorista y guionista leonesa nos habla de cómo compartir el día a día con su perro, al que adoptó hace unos meses, le ha enseñado a "entender que todo es mucho más sencillo de lo que parece"....









