¿El revés a una mano ha muerto en la elite del tenis? Quizá sea demasiado temprano para firmar el acta de defunción, pero lo que acaba de ocurrir en Nueva York obliga al menos a buscar la lapicera. Por primera vez desde 1877, cuando la historia de los Grand Slams se puso en marcha con la primera edición de Wimbledon, una temporada terminará sin un solo tenista con revés a una mano entre los semifinalistas de alguno de los cuatro majors. Conviene precisar el dato porque no significa que todos los Grand Slams de los últimos 149 años hayan tenido uno entre los cuatro mejores. Lo que nunca había sucedido era que Australia, Roland Garros, Wimbledon y el US Open completaran una misma temporada sin ninguno.1877-2026. En el medio pasaron dos guerras mundiales, varias generaciones de raquetas, el nacimiento de la Era Abierta, el tie-break, el ojo de halcón, los techos retráctiles y hasta la inteligencia artificial. Cambió casi todo. Lo que nunca había ocurrido era que el revés a una mano desapareciera durante una temporada completa de las semifinales de los cuatro torneos que definen la elite del tenis.La estadística tuvo además una imagen casi demasiado perfecta. Con match point, Ben Shelton disparó un servicio demoledor que Stefanos Tsitsipas devolvió largo justamente con su revés a una mano. La pelota se fue y, con ella, también la última posibilidad de mantener viva una racha que había acompañado al tenis desde el nacimiento de los Grand Slams.Ese último sobreviviente era Tsitsipas. El griego cayó ante el estadounidense en sets corridos por los octavos de final del US Open y con él se fue el último revés a una mano que quedaba en carrera. No se trata de un jugador cualquiera utilizado para completar una estadística.Tsitsipas fue número 3 del mundo, pasó cinco temporadas consecutivas dentro del Top 10, ganó el Masters de fin de año y disputó dos finales de Grand Slam: Roland Garros 2021 y Australia 2023. Perdió ambas contra Novak Djokovic y en París llegó a estar dos sets arriba. Hoy cayó hasta el puesto 53 del ranking, pero durante años fue señalado como uno de los hombres destinados a recoger algo de lo que dejarían Federer, Nadal y Djokovic. Sin buscarlo, también había quedado convertido en guardián de una especie en extinción.I’ve got a 150-year streak to save.— Stefanos Tsitsipas (@stefanos) September 5, 2026