Con Stan Wawrinka también se empieza a despedir un golpe clásico y elegante, de fantástica potencia, ya residual entre el top 100 femenino y masculino
En el último juego de su partido contra Taylor Fritz, Stan Wawrinka, de 40 años, devolvió a duras penas un servicio del poderoso estadounidense, de 28. Fritz le arreó a la derecha de Wawrinka, y luego se empecinó con el revés del suizo. Son cinco reveses a una mano de Wawrinka, uno detrás de otro. Hay que buscar y ver ese vídeo porque es un trozo del pasado que se derrumba ante nuestros ojos, y ademá...
s un pasado mejor: el que recuerda la lejana y elegante hegemonía del revés a una mano.
Cuando ve venir la bola, Wawrinka realiza un giro amplio de hombros cercano a los 90 grados respecto a la red, de modo que su espalda queda parcialmente orientada hacia el rival mientras la cabeza permanece fija siguiendo la trayectoria de la pelota; durante ese giro eleva la raqueta por encima del nivel de la cabeza, con el codo alto y la muñeca relajada. Mantiene el brazo separado del torso para permitir un arco de swing amplio, ejecuta uno o dos pasos de ajuste y planta el pie izquierdo por delante antes del impacto para fijar bien el cuerpo. A cámara lenta se aprecia una brevísima pausa en la posición alta, con hombros cerrados y cuerpo cargado, que ayuda a estabilizar el tiempo de ejecución del golpe.






