TeatroLleg� a Madrid sin saber qu� era el Teatro de la Abad�a, trabaj� con todos los grandes directores y ahora inaugura la temporada del templo madrile�o con 'Leonora', de Alberto ConejeroLa actriz Natalia Huarte, protagonista de 'Leonora'Actualizado Domingo,
septiembre
22:45Cuando Natalia Huarte (Pamplona, 1989) lleg� a Madrid a finales de la primera d�cada de los 2000 lo hizo con una rasta, con un dado que le hab�a regalado su novio del barrio colgando de ella y con un piercing de bola bajo el labio. Ni sab�a d�nde estaba el Teatro de La Abad�a ni ten�a clara su importancia. Y, cuando le ped�an citar a una actriz como referente, entend�a que no hab�a visto tanto cine ni teatro para dar un nombre. M�s all� de la an�cdota, y del asombro ante el presente, tampoco tuvo mucha importancia.Aquella chica se gradu� en la Escuela Superior de Arte Dram�tico de Madrid, se form� un par de a�o en Nueva York, entr� en la Compa��a Nacional de Teatro Cl�sico. Y, sin necesidad de saber lo que muchos otros cre�an saber, se convirti� en una de las actrices m�s precisas, meticulosas y perfectas de su generaci�n. Todos los grandes directores quer�an a aquella mujer fina y t�mida que pisaba el escenario como pocas: Miguel del Arco, Luc�a Carballal, Alfredo Sanzol, Helena Pimenta, Josep Maria Flotats, Marta Pazos... y ahora Alberto Conejero.Para saber m�sEn 2024, el director jienense-madrile�o la llam� para una lectura dramatizada en el C�rculo de Bellas Artes, inspirada en los a�os que la pintora Leonora Carrington pas� en Espa�a durante la Guerra Civil. El proyecto escal� y ese mon�logo, con una escenograf�a desnuda, es la pieza que abre la temporada de La Abad�a: Leonora. El teatro que Natalia Huarte no necesit� conocer para tomarlo. "Durante muchos a�os tuve pudor a no llamar la atenci�n, a no parecer desobediente y a no destacar para mal. Es curioso c�mo necesitas tiempo como mujer para atreverte a reclamar cosas y que eso no sea un acto de soberbia", dice la actriz, que tiene una pel�cula por estrenar -As� entra la luz- y otra en proceso de rodaje -Perseidas-.�Cu�ndo se rompi� ese miedo?Al trabajar con mujeres como Marta Pazos, Luc�a Carballal, Luz Arcas o Alauda Ruiz de Az�a. Me han ayudado a entender que ellas necesitaban algo de m� porque yo ten�a verg�enza y sent�a que molestaba. Adem�s he tenido la suerte de que me llamaban, de que me han querido ver y de que he trabajado con distintos directores que me han hecho la actriz que soy hoy. La duda y la cuesti�n de una misma, sin que te consuma, es buena para el proceso creativo, pero no se puede vivir sufriendo, pensando que no vales para este oficio ni estar siempre machac�ndote.Siempre ha transmitido una necesidad de perfecci�n como actriz, �eso la llevaba al machaque?En mi propia personalidad y en mi educaci�n hay algo de intentar llegar a una perfecci�n que no existe. Suena a t�pico, pero tuvo que ser mi psic�loga quien me dijera que un vaso puede ser perfecto, pero una persona no. Yo ahora disfruto con la imperfecci�n, con dejar que las cosas pasen. A m� esto de ser actriz hubo un momento que me dol�a de tanta perfecci�n t�cnica. Que est� super bien eh, pero por alg�n sitio tiene que salir el alma. Casi todas las cosas que me gustan o me emocionan es porque son imperfectas: actores, obras... Igual no estaba preparada para lanzarme a cosas m�s arriesgadas hace a�os, era una actriz perfectita, m�s correcta, y qu� bien que lo pueda romper ahora.Es curioso verla en un papel como el de Leonora, tan opuesta a lo que usted ha sido en ese aspecto.Esa es la magia de esta profesi�n, que me llega esta Leonora Carrington cuando a m� me apetece ser adolescente con 36 a�os porque siento que nunca lo fui. Me apetece probar esa rebeld�a adolescente y justo me llega esto. Yo vengo de un barrio, de un pueblo dormitorio, escuchaba hip-hop, llevaba un piercing en el labio, una rasta con un dado colgado de mi primer novio. Era bonita esa contradicci�n con ser la chica perfecta, pero yo vengo de ah� y no pasa nada. Ahora vuelvo m�s a Bara��in y creo que tiene sentido volver a quien era.�Pero qu� adolescente fue usted?A ver no es que haya sido una persona demasiado encorsetada, sal� un mont�n y disfrut�, pero por circunstancias de mi vida tuve que madurar muy pronto. Yo estudiaba mucho, no llamaba la atenci�n en clase, sacaba muy buenas notas, avisaba siempre a mi padre de la hora a la que iba a llegar... Y ahora simplemente me siento libre."Mis mayores referencias para interpretar son mi cuadrilla de Pamplona y mi padre. Antes me sent�a una inculta por decirlo" Supongo que tuvo que ser un shock que alguien as� de un d�a para otro dijera que iba a ser actriz.Eso fue un impulso, yo no vengo de una familia de artistas ni conectada con el mundo de la cultura. Yo recuerdo entrar en la Resad y sentir verg�enza porque no ten�a referencias de los teatros de Madrid, no sab�a muchas veces de que me hablaban. No ten�a ninguna referencia en este mundo. Ahora lo veo y pienso que es bonito tener ese deseo tan claro sin tener referencias.�Ahora tiene alguna referencia que decir?Mis mayores referencias siguen siendo la gente que est� en mi vida, pienso en mi cuadrilla de Pamplona, mi padre, mi t�a, mi hermano... Me sigo fijando en esa gente, que es en la que te tienes que fijar para interpretar. Yo antes me sent�a una inculta por decir esto. Tambi�n me fijo en actrices de mi generaci�n, que son muy cercanas y est�n cambiando la interpretaci�n en Espa�a: Victoria Luengo, Susana Abaitua, Loreto Maule�n, St�phanie Magnin...�C�mo esa chica lleg� de repente a trabajar con los grandes nombres nacionales del teatro y a ser un referente en su generaci�n?Creo que esa sensaci�n de no saber quienes eran los grandes directores me vino bien para no mitificar nada y no tener metas a las que llegar. Yo recuerdo llamar a mi padre para contarle que me hab�an cogido en el Cl�sico, todo era una sorpresa para m�. Yo vivo algo que no me esperaba. Ahora lo miro y me emociona pensar que ser tan inocente me vino muy bien para no elevar las cosas a un lugar que no les corresponde.Hay una frase de este montaje que la conecta con el presente: "Mis amigos me dicen que cierre los ojos, pero yo lo que quiero mirar es el horror del mundo".Esa frase cada vez que la digo, la digo un poco yo, Natalia. No podemos desde el teatro y la cultura, no mirar el horror del mundo. Siento que con toda la informaci�n que tenemos nos hemos anestesiado y es curioso. Conocemos m�s que nunca todos los horrores del mundo y cada vez nos afectan menos. Yo quiero mirar el horror del mundo y a la vez hacer algo, no quiero quedarme atrapada ah� y no poder vivir. Dentro de m� hay una llama de vida muy grande.�C�mo se alimenta esa llama de vida?Yo ahora vivo en una comunidad muy peque�a y hay mucha gente mayor. Yo les subo la compra o les leo las cartas del banco y mi vecina Rosa, la del 1�B, me cocina porque dice que trabajo mucho. Eso es lo que me da esperanza, las relaciones personales. En la vida, la comunidad es tan importante como el p�blico en el teatro.Despu�s de levantar una carrera teatral muy s�lida ha empezado a dar el salto al cine y al mundo audiovisual, �tiene la intenci�n de dar un paso adelante, de conquistar otros espacios que hasta ahora no eran suyos?Vuelvo a la inconsciencia de no dar nada por hecho o no creerme nada. Aqu� est� escuchando mi representante, que siempre me ha acompa�ado, y creo que los dos detectamos el momento para dar el salto al audiovisual. Sab�amos que hab�a que decir que no a ciertas cosas, pero me est�n llegando proyectos que me interesan mucho. Hay una sensaci�n de novedad, de aprender un idioma nuevo. El escenario me alimenta mucho para lo que puedo hacer delante de la c�mara, pero claro que hay un paso m�s. No siento que una cosa sea m�s grande que la otra, pero hay un reto. Si puedo hacer las dos cosas, yo firmo. Yo siempre he tenido una lacra que fue no aprender euskera siendo navarra. Me hubiera encantado, me gusta que Espa�a sea un pa�s pluriling�e y para m� la c�mara es como aprender otro idioma.








