Actualizado a las 16:22h.
Dejar toda tu vida para ponerte al servicio de Dios es una decisión que pocos se atreven siquiera a valorar. No obstante, cuando la vocación religiosa llama a tu puerta y las preguntas sobre el sentido de tu vida y tu fe comienzan a aparecer, para muchos no existe más respuesta que consagrarse a la vida contemplativa, ya sea en el seminario, en un convento o incluso en un monasterio de clausura.
Dentro de las distintas maneras de poner tu corazón al servicio de la Iglesia, los hay que prefieren hacerlo alejados de la comunidad para disfrutar por sí mismos de la soledad con Dios. Es el caso de María Eugenia de Jesús Lastras, la única monja ermitaña del Santuario de Lord, en Solsona (Lérida), que ha encontrado en este día a día rural y huraño la manera de conectar mejor con el Señor.
Esta mujer, doctora en Medicina Veterinaria, llegó a la diócesis en 2016, tras casi 16 años siendo carmelita, impulsada por Javier Sartorius, un extenista que renunció a una vida privilegiada para hacerse monje eremita y que acabó viviendo sus últimos días en este mismo monasterio antes de fallecer a causa de una colitis ulcerosa. Al igual que otros tantos creyentes, a María Eugenia también le conmocionó la historia de este aristócrata español y la animó a probar esta nueva manera de entender su fe.







