Los Estados más ricos del Golfo Pérsico están impulsando planes para el desarrollo masivo de infraestructura de inteligencia artificial, a pesar de que los centros de datos se han convertido en objetivos recurrentes en la guerra de Estados Unidos contra Irán.

Según fuentes familiarizadas con el asunto, empresas estatales de los Emiratos Árabes Unidos han continuado trabajando en un extenso campus de inteligencia artificial en Abu Dabi, destinado a añadir cinco gigavatios de capacidad de procesamiento, tras haber implementado medidas para proteger a los trabajadores durante el punto álgido de la guerra.

En Arabia Saudita, Humain, empresa respaldada por el Fondo de Inversión Pública, planea recaudar inicialmente 2,500 millones de dólares de inversores nacionales e internacionales para la construcción de centros de datos en el reino, según informaron esta semana fuentes cercanas al asunto.

La compañía sigue adelante con sus planes para construir más de seis gigavatios de capacidad informática en el país y afirma que su implementación avanza según lo previsto a pesar de la guerra.

Estos proyectos emblemáticos son fundamentales para la agenda económica de la región, que busca oportunidades de crecimiento más allá del petróleo y el gas. Ambos países han invertido fuertemente en tecnología y se han posicionado como fuentes confiables de tierras y energía abundantes, recursos muy demandados por los desarrolladores de IA.