0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialCasi 40 días después de lo de Ceuta las tres etapas de gestión de una crisis –alerta, respuesta y reconstrucción– se van reordenando. En la “alerta”, Pedro Sánchez ha anunciado la orden de publicar y desclasificar un dossier con todos los informes de situación y alerta elaborados entre el 1 de julio y el 1 de agosto por el CNI, la Policía y la inteligencia miliar. Reduciendo cualquier tipo de presión futura o pasada, como la filtración del informe del CENIF que señalaba indicios de permisividad marroquí. Acierto en una medida agresiva e inédita de transparencia para demostrar que el Gobierno no quiere ocultar nada.En la “respuesta” hay también un evidente cambio de rasante en su discurso, que seguro irá en aumento, hacia una mayor determinación frente a Marruecos, como se intuye en su comparecencia en el Congreso con dardos expresivos como “este Gobierno no tiene miedo a enfrentarse a otros poderes extranjeros”. Abandonando incluso la defensa a ultranza del incómodo vecino al introducir la sospecha sobre su comportamiento: “Sabemos que el 30 de julio la gendarmería permitió el cruce de la frontera. Y que después lo controló”. Moncloa no puede confirmar a la ligera una autoría intelectual, pero nunca debe descartarla. Aquí también corrigió, equilibró, acertó.Los españoles entienden la lealtad al Estado que el PSOE demostró durante el ‘procés’ y que el PP ignoraYen la “reconstrucción”,además de seguir poniendo todos los medios necesarios para devolver Ceuta a Ceuta –una tarea hercúlea–, acierta al abandonar el statu quo comenzando a escribir un nuevo modelo para las dos ciudades autónomas a nivel internacional. Ejerciendo una posición de fuerza en las instituciones comunitarias para europeizar la frontera. Sentenciando de forma inequívoca que la cooperación con Marruecos “tiene que ser diferente” tras lo ocurrido, así como anunciando que tratará de conseguir la presencia permanente de Frontex, junto a una misión específica de la Interpol, y la consideración jurídica de Ceuta y Melilla como regiones ultraperiféricas de la UE.El Estado va recuperando terreno. Llegados a este punto sería un acierto absoluto que el rey Felipe VI fuera a Ceuta antes de la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 21 al 25 de setiembre. Se trasladaría con ello un mensaje inequívoco de máxima firmeza institucional. España acudiría a la ONU con una posición de fuerza simbólica inmejorable y mostrando al mundo entero que la soberanía sobre las ciudades autónomas es un consenso de Estado incuestionable, respaldado por la Jefatura del Estado. La presencia del Rey supondría además un apoyo histórico para la población ceutí y sus instituciones locales justo antes de que el presidente exponga la crisis fronteriza ante los líderes mundiales, reforzando la idea de que Ceuta “ es España y Europa en la frontera ” . Ese es un momento idóneo y natural para que el presidente hable con el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo , y se establezca un contacto permanente sobre esta crisis.Sánchez recibió a Feijóo en La Moncloa en marzo del 2025Dani DuchLlevamos casi 40 días debatiendo sobre “ ¿quién es el responsable? ” . Seguiremos haciéndolo, pero la pregunta también es otra: “ ¿Quién se aprovecha? ” . Los españoles son conscientes de los errores que se han cometido. Al Gobierno le faltaron reflejos, autocrítica y empatía. Ya no. Y le toca el turno a la oposición. España, un país fascinante, merece una respuesta de Estado a la altura. Y es de una falta de seriedad absoluta apelar a la “ traición ” del artículo 102 de la Constitución o a una pirueta del Tribunal Supremo contra el primer ministro ante un ataque a la integridad territorial del país en el que hay que estar “ todos a una ” . Este es un momento de no retorno. No se equivoquen. Los españoles entienden la lealtad al Estado. Así se comportó el PSOE, aunque fuera muy doloroso y sin compartir la respuesta, cuando practicó unaoposición de estado, durante el procés y tras el 1-O (el arriba firmante estaba ahí), ante un Gobierno que erró estrepitosamente en su análisis y que necesitó su apoyo. Esa actitud ejemplar, que olvida el PP ( José María Aznar se equivoca en su tesis de “dureza” con Ceuta), influyó decisivamente en que Sánchez llegara a La Moncloa solo 9 meses después.Next weekLa alternativaCuando se prioriza el regate corto o el debate ideológico por encima de la unidad de Estado, las consecuencias son profundas para la alternativa. La seguridad de las fronteras en España siempre se ha tratado como un consenso que trasciende las siglas. La quiebra de este acuerdo debilita la posición del país ante el exterior (Marruecos, la UE y potenciales agresores), que puede percibir la división interna como una vulnerabilidad, seguir presionando con nuevos ataques híbridos u obtener concesiones. La oposición debe saber que los españoles toman nota.El ojo de halcónQuien pueda parar, que pareLa cooperación fluida entre todas las administraciones es indispensable para gestionar las emergencias logísticas, humanitarias y de seguridad nacional como la de Ceuta. Cuando la relación se tensa por dinámicas políticas o personales, la toma de decisiones y la coordinación se vuelven más lentas y complejas. En ciudades como Ceuta, con una composición demográfica muy plural, elevar los niveles de crispación institucional es lo que provoca precisamente que se traslade el conflicto a las calles, minando la convivencia. Quien pueda parar, que pare.