Cuando el pasado febrero Susan Sarandon atendió a la prensa española con motivo de su Goya internacional dijo en voz alta lo que muchos ya temían. En EEUU se había vetado a las actrices y actores que habían denunciado públicamente el genocidio en Gaza. Ella era uno de los casos. Su agente había roto con ella y a los directores se les presionaba para que no la contrataran. Desde entonces, los filmes en los que iba a participar en Hollywood se habían caído y no tenía ninguna oferta en su país. Por suerte, acababa de rodar un filme en Italia.

Aquella película que fue el salvavidas de la mítica actriz de Thelma y Louise o The Rocky horror Picture show se llamaba The echo Chamber, y se ha presentado en el Festival de Venecia, donde Sarandon ha recibido una calurosa acogida en la rueda de prensa del filme que ha dirigido Andrea Pallaoro basándose en un guion de Bernardo Bertolucci. Una historia de adicciones, desamor, fantasma y recuerdos donde Sarandon interpreta a una versión femenina de Leonard Cohen. Una cantante que actúa de confesora del protagonista, un hipnótico Luca Marinelli.

La actriz fue preguntada por si en estos meses ha habido un cambio y si en Hollywood le han abierto las puertas. La respuesta fue agridulce, porque aunque confiesa que la gente ha abierto los ojos, no lo han hecho los productores de su país. “La narrativa ha cambiado en términos de la relevancia histórica de Palestina. Los lazos que los sionistas tienen con EEUU han sido una revelación para la gente. Nadie entiende todo el dinero que EEUU le da a Israel, y ahora hasta hemos votado para que se unan el ejército de EEUU y el de Israel. La gente se ha dado cuenta de eso, y eso ha cambiado”, reconocía.