En Puno, sobre los 3.500 metros de altura, el inmenso altiplano parece un territorio indomable. Las heladas nocturnas, las sequías y el friaje hacen difícil la vida en esta región del país. Sin embargo, en los últimos meses, este panorama aparentemente inhóspito se ha transformado. Ante la vista, aparecen ahora enormes y perfectos paisajes circulares, de más de una hectárea de extensión. En el interior de estas tierras flotantes, rodeadas de canales de agua, crecen robustas papas nativas y productos como la quinua y la cañihua. Y en el exterior, habitan patos y otras aves migratorias, lo que genera un ecosistema de abono orgánico y natural. Conforme a los criterios deTipo de trabajo: NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.
Al rescate de los waru waru, la técnica ancestral de cultivo que puede ser nuestra tecnología de punta frente a un cambio climático fuerte
Comunidades aimaras recuperan una milenaria técnica de cultivo sobre lagunas: un espectáculo visual y productivo que ha permitido recuperar variedades de papas nativas.







