El País Semanal“Mi padrastro Ramón, a la izquierda, junto con dos compañeros en el túnel de la mina”, recuerda Víctor Calvo -----PIEFOTO----- Ramón de Juan (izquierda), padrastro de Víctor Calvo, junto a dos compañeros en el túnel de la mina de amianto en Wittenoom, en Australia.CEDIDA POR VÍCTOR CALVOUn acuerdo migratorio entre España y Australia de 1958 llevó a aquel país a unos 8.000 españoles. Fue la “operación canguro”. Muchos de ellos trabajaron en una mina de amianto azul de Wittenoom.Un lugar “sin ley”. Dos familias narran cómo fue su experiencia en ese pueblito, donde un solo supermercado abastecía a todos los habitantes y donde “había prostitutas para dar servicio a los trabajadores”, cuenta María Bernal, viuda de uno de los españoles que pasó por la mina.¿Sabía la empresa el peligro? Australian Blue Asbestos nunca informó a los trabajadores del peligro del material que manipulaban, pese a que en ese momento ya lo sabían tanto la empresa como las autoridades. La primera alerta había llegado en 1944. Por la mina pasaron unos 6.500 hombres y 500 mujeres entre 1943 y 1966, aunque no hay datos separados por nacionalidades.Una muerte, décadas después. Daniel Écija trabajó solo 10 meses en la mina, pero en 1991, ya de vuelta en España, le diagnosticaron un mesotelioma, un cáncer poco frecuente y muy agresivo que suele estar relacionado con la exposición a amianto. Murió nueve meses después.Una cifra que sigue subiendo... Las autoridades reconocen más de 2.000 muertes, aunque Melita Markey, de la Asbestos Diseases Society of Australia, calcula que la cifra real “puede ser superior a los 4.000” y que “sigue aumentando”.Un pueblo fantasma. Tras una retahíla de procesos judiciales y decenas de millones de dólares en indemnizaciones a extrabajadores y sus familias, Australia borró Wittenoom del mapa. Ya no aparece en los mapas oficiales y en 2022 dejó de tener residentes.Si quieres saber más, puedes leer aquí.