El periodista Bruno Galindo indaga en el viaje de ‘El Vasco de la Carretilla’ y construye un relato sobre la emigración y los secretos familiares

Bruno Galindo, periodista español, recuerda una expresión que solía usar su abuela: “Ese caminó más que El Vasco de la Carretilla”. La frase, ya en desuso, fue muy popular en la Argentina de mediados del siglo pasado, y se refería a Guillermo Larregui, un emigrante navarro. Tras quedarse sin trabajo en el sur del país a sus 50 años, como resultado de una apuesta con compañeros del trabajo, decidió emprender una caminata de 3.500 kilómetros hasta Buenos Aires, la capital. Con una carretilla y poco más, aquel viaje de 1935 fue el primero de los cuatro que realizó a lo largo de 14 años.

Galindo (Buenos Aires, 57 años) se propuso reconstruir la historia del caminante del que le hablaban durante su infancia. Cuenta: “Me fascinaba un tipo capaz de caminar durante 14 años más de 22.000 kilómetros, de vivir al aire libre, de caminar por caminar. Es un personaje muy contemporáneo, porque a través de él podemos tocar temas como la vida después del trabajo”. La investigación culmina en Nadie nos llamará antepasados (Libros del K.O., 2025). “Camina porque sí. Es parte del contrato moral firmado con su propia existencia”, justifica el autor en el libro. En la carretilla, Larregui llevaba herramientas, una cama plegable, comida y utensilios de cocina. No se guiaba con mapas ni por las estrellas. En aquellos años caminando, se lastimaba los pies, las manos y los tobillos, padecía el frío, el viento, el mal de altura y la pobreza, ya que no mendigaba y solo aceptaba donaciones esporádicas. Dormía en las oficinas de un periódico, en canchas de deportes, plazas, restaurantes, hoteles y en su tienda. Pero muchas veces, en pueblos y ciudades, lo recibían con flores y banquetes.