La vida de mi padre ha sido capicúa: empezó dura y terminó dura.
Nació en Úbeda en 1954, hijo de dos migrantes de Membrilla, Ciudad Real, que habían llegado a la ciudad tratando de abrirse paso en la vida. Pocos años y algún traspié después, tuvieron que trasladarse a Madrid, al barrio de Usera. Y, tiempo después, terminaron por comprar un piso en el barrio de Zarzaquemada, en Leganés. Allí creció con sus hermanas, Joaquina y Pepa. Mi abuelo trabajaba en la obra y mi abuela en casa. Se mataron a currar para sacar adelante su familia toda su vida.






